El crecimiento de la población desencadena una serie de situaciones socioeconómicas que, de no ser atendidas, pueden llegar a convertirse en una problemática social. República Dominicana no escapa de esta realidad.
Desde sus inicios la isla fue dotada por la naturaleza de atributos que aseguraban a su pueblo una alimentación permanente. Sin embargo, a causa de alteraciones al medio ambiente, las crisis generadas por conflictos entre países y situaciones de desaceleración y debilitamiento de la economía, cada día se hace más difícil suplir la demanda de alimentos.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para el 2050 la humanidad rondará los 10,000 millones de personas. La organización define la seguridad alimentaria como el acceso físico, social y económico permanente de alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer requerimientos nutricionales y llevar una vida activa y saludable.
Refiere que este aumento de población impulsará la demanda mundial de productos agrícolas en un 50% más que en los actuales momentos. Esta situación intensificará la presión sobre los recursos naturales que se escasean, lo que se traduce en campos que necesitan mayor productividad, transformación en los métodos de cultivo y sostenibilidad de los recursos.
Por otro lado, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que la investigación y desarrollo (I&D) agrícola dominicana enfrentan desafíos, ya que para el 2020 sólo se destinó el 0.18% de su producto interno bruto (PIB), lo que representa uno de los niveles más bajos en América Latina y el Caribe.
Otro factor al que se enfrenta el sector primario es la informalidad, donde más del 86% se encuentra en esta situación, es decir, sólo el 14.3% del empleo generado se inscribe en la formalidad. Esto puede explicarse debido a los bajos salarios que se encuentran por debajo del promedio nacional.
Esta situación genera que menos jóvenes se interesen por el sector, lo que resulta alarmante teniendo en cuenta que el 80% de los profesionales agropecuarios están en edad para pensionarse, según el agrónomo Danilo Severino.
Desde el punto de vista de su homólogo Henry Guerrero, la inversión en la producción agrícola y los insumos tecnológicos es importante, pero asegura que es clave que las personas tengan disponibilidad de ingresos.
“Para que un país tenga seguridad alimentaria no es necesario que un país produzca todo lo que consume, si tiene capacidad de compra”, explica. Sin embargo, entiende que en el caso de República Dominicana si es necesario, debido a que la mayoría de la población no tiene suficiente ingreso.
Cambio climático
Tenido en cuenta que el país se encuentra en una elevada exposición a fenómenos naturales que se producen de manera reiterada por su ubicación geográfica, el cambio climático podría generar estragos en las prácticas agrícolas que se ven amenazadas por el aumento de episodios extremos de sequías y el calentamiento del agua.
El suelo tiene un potencial significativo en la mitigación del cambio climático, dado que disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el presidente del Instituto de Derecho Ambiental de la República Dominicana (Idard), César Vargas, señala que el suelo se ve amenazado a medida que crecen los espacios urbanos.
Enfatiza que cada vez que se construye un edificio o se pavimenta la calle pierde su capacidad productiva. En ese sentido, entiende que en el futuro los agricultores deberán gastar más recursos porque a lo largo del tiempo el suelo va perdiendo su capacidad productiva.
Invasión de Rusia a Ucrania
Rusia y Ucrania han sacudido los mercados mundiales, al destacarse entre los productores más importantes de rubros básicos agrícolas del mundo.
Ambos países son exportadores de productos alimenticios y fertilizantes, pues a menudo los suministros exportables se concentran en unos pocos países. Según la FAO, ambos países en conjunto representaron en promedio el 19% de la cebada, el 14% del trigo y el 4% del maíz de la producción mundial, respectivamente, entre 2016-2017 y 2020-2021.
Refiere que su contribución a la producción mundial fue importante en el caso del aceite de girasol, ya que algo más de la mitad de la producción mundial procedía de los dos países durante este período.
Aunque lejos, los efectos de este conflicto bélico también se ven reflejados en el costo del petróleo, por lo tanto, en los precios de los combustibles.
Incremento de los precios
El aumento de los precios de los alimentos en medio de un contexto de una subida de la tasa de inflación y del costo de la canasta básica alimentaria (CBA), han afectado el acceso al consumo de alimentos, principalmente para la población de escasos recursos.
Datos del Banco Central de República Dominicana (BC) indican que para el 2019 el costo promedio de la canasta básica nacional de enero a junio era de RD$34,028.81. En el mismo período, pero de este año es de RD$43,626.58, lo que significa un aumento de un 28.2%.
Según el análisis de seguridad alimentaria aguda de la clasificación de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) del Sistema Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sinassan), así como el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), para el período de octubre de 2022 y febrero de 2023 se analizaron 31 provincias y el Distrito Nacional con una población estimada de 10.6 millones de habitantes señalan los datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Indica que para este período el 15% del total de la población analizada se encontraba en situación de crisis o emergencia de inseguridad alimentaria aguda de la CIF (Fase 3 o superior).
Del total de población analizada se identificaron en crisis (Fase 3) a un total de 1.39 millones de personas y 142,000 aproximadamente se encontraron en emergencia alimentaria aguda (Fase 4).
En ese sentido, el análisis reveló que el mayor porcentaje de población en condiciones de crisis o emergencia (Fases 3 o 4) estaba en las provincias de Monte Plata (37%), Elías Piña (26%), Bahoruco y Pedernales (25%). Sin embargo, la mayor magnitud de inseguridad alimentaria en crisis o emergencia se identificó en las provincias de Santo Domingo con 45,000, Santiago con 191,000, San Cristóbal 78,000, La Altagracia 77,000 y Monte Plata con 69,000 personas.
Por otro lado, el resumen de la situación proyectada a marzo-junio 2023 estima que República Dominicana mejorará, debido al aumento de oportunidades de empleo asociados a la temporada agrícola de cosecha, lo que propicia mayor disponibilidad y acceso a los alimentos.
La mayor parte de las provincias se encuentran en fase de producción agrícola concluyendo el período de escasez de alimentos. A su vez, el BC señala que la variación del Índice de Precios al Consumidor fue de 0.22% en junio de este año con respecto al mes de mayo. Esto significa que la inflación interanual disminuyó a 4%.
Acceso a dieta saludable
El hambre y la desnutrición son problemas que afectan la población del territorio dominicano. El comportamiento de los niveles de desnutrición, producto de una ingesta deficiente e insuficiente está asociado a los bajos ingresos, al limitado acceso a los alimentos y la inseguridad alimentaria.
La Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar), de la ONE, explica que los dos principales problemas nutricionales de los niños menores de cinco años en el país son el sobrepeso y el retraso de su crecimiento.
La especialista en nutrición, María Teresa Medina, asegura que para una persona de escasos recursos es difícil acceder a una dieta saludable. Expresa que a su consulta llegan pacientes que solo pueden permitirse una comida al día.
Además, explica que las aseguradoras de salud (ARS) no cubren las consultas de nutrición, sin embargo, entiende que deberían hacerlo “ya que no se trata de algo estético, sino de una necesidad”, expresa.
Urbanización
Según la FAO, a medida que mejora la conexión de las zonas urbanas con las zonas rurales, también puede mejorar el acceso de los productores rurales a insumos y servicios agrícolas, posibilitando una mejora de la productividad.
El aumento de la demanda de alimentos en zonas urbanas sucede de forma simultánea ante el aumento de la cantidad de productos que los sistemas agroalimentarios deben producir, procesar y distribuir.
La organización indica que las dietas en estas zonas han pasado de alimentos de producción propia a productos adquiridos en los mercados. Sin embargo, la urbanización también ha contribuido a la propagación y el consumo de alimentos procesados, que resultan más baratos y fáciles de conseguir y comercializar. La transición también está presente en las zonas rurales, aunque de forma más lenta.
Exportaciones
Las exportaciones agropecuarias son parte esencial en la economía dominicana.
En el período 2010-2021, más del 23% del las exportaciones correspondieron al sector, alcanzando un valor promedio superior a los US$2,000 millones y exhibiendo un crecimiento promedio anual de 7.3%, según estimaciones del Ministerio de Economía, planificación y Desarrollo (MEPyD).













