El proyecto de reformulación del presupuesto de este año se enfoca de manera especial en una mayor especialización de recursos para los gastos de inversión del Gobierno, es decir, para la construcción de obras.
No es para menos. En los dos primeros años de la presente gestión, el Gobierno fue tímido en la ejecución de los gastos de capital, a tal punto que muchas obras de infraestructura a mitad de construcción y otras que fueron anunciadas, avanzaron muy poco en su conclusión y ejecución. Algunas ni siquiera se han iniciado.
Pero ahora, al entrar al cuarto y último año de esta gestión de Gobierno, con un presidente que buscará la reelección presidencial, se hace imperativa la prioridad a la inversión en obras de infraestructura, las que se ven y pueden ser apreciadas con mayor atractivo por los electores. Por eso, no es casual que la modificación presupuestaria se enfoque en canalizar más recursos para agilizar obras de infraestructura.






