En estos momentos, los desastres naturales representan la mayor preocupación para la industria aseguradora. El aumento en su frecuencia y, sobre todo, en su gravedad, ha hecho que el cambio climático se convierta en una de las principales inquietudes del sector.
Esto se revela en el último informe “Banana Skins 2023”, elaborado por PwC y el Centro de Estudios para la Innovación Financiera (CSFI), que demuestra que el cambio climático está adquiriendo cada vez más relevancia en el día a día de las compañías aseguradoras.
Este año, los reaseguradores optaron por aumentar el costo de los contratos de reaseguro y reducir sus capacidades en mercados donde los beneficios frente a la siniestralidad disminuyen. Además, han endurecido las condiciones, excluyendo riesgos y aumentando los deducibles, con el objetivo de hacer frente de manera más efectiva a la situación impuesta por el calentamiento global, que se refleja en la mayor frecuencia y severidad de los fenómenos.
Otra preocupación destacada en el informe de PwC es el crecimiento exponencial de la ciberdelincuencia. La fuga de información, el robo de datos potencialmente sensibles, la suplantación de identidad, los ataques de phishing y ransomware, así como el acceso generalizado a la inteligencia artificial, siguen siendo un dolor de cabeza para las aseguradoras debido a los altos costos económicos y presupuestarios que conllevan.
Ahora bien, ¿están las aseguradoras informando adecuadamente a sus clientes y afiliados sobre la situación del mercado y sus consecuencias? La respuesta es no. Sugiero que lo hagan de manera conjunta y a la mayor brevedad posible. Se trata de un problema común en el que todos debemos asumir responsabilidad para blindarnos y prepararnos para reducir el impacto de las circunstancias actuales, ya que no se vislumbran tiempos más fáciles.
Por otro lado, un informe de Fitch Ratings pronostica un aumento en los beneficios de los reaseguradores para el año 2024, como resultado de los ajustes en las primas de reaseguro, con una perspectiva de neutral a mejoría. Esto conllevará a una mayor entrada de capitales tradicionales y alternativos, lo que gradualmente ablandará el mercado de reaseguros para el 2025.
Ante estas predicciones, cada uno debe evaluar su situación, pero las autoridades deben prestar especial atención a la salud financiera de las aseguradoras, ya que es crucial proteger a los clientes que han confiado en la garantía y seguridad que estas ofrecen. Cualquier violación o incapacidad puede afectar seriamente las finanzas de los asegurados.
Tenemos numerosos ejemplos de diferentes mercados en los que decenas de aseguradoras han quebrado debido a diseños deficientes en sus contratos de seguros y retenciones, así como a una mala administración y control de gastos. Esto incluye casos de directivos que han gestionado los recursos como si fueran de su propiedad.











