Cuando viajamos a cualquier país, el primer contacto que tenemos es con la movilidad, la gente en las calles, sus afanes y su comportamiento. Cada vez nos están imponiendo mas velocidad en nuestros compromisos de vida y la necesidad de mantener la subsistencia a los niveles nos van manipulando la cultura del consumismo.
Lo mismo vemos en muchas de las acciones que requiere una sociedad para mantener el ritmo con equilibrio. Asimismo, ante el incremento población y demanda de servicios y movilidad, no crece de la misma forma el desempeño, preparación, educación y supervisión que se necesita para lograr evitar o minimizar los riesgos y los accidentes, que son más frecuentes y de mayor impacto en nuestras comunidades.
Si analizamos el caso de nuestra movilidad, veremos los factores principales que nos hacen uno de los países con mayor posibilidad de morir en las calles por un accidente de tránsito o por un par de delincuentes encima de una motocicleta, lo que influye bastante en el desarrollo social y la paz que requerimos para lograr una mejor sociedad.
Lo primero que debemos abordar, es que contamos con una ley de tránsito considerada más que suficiente para revertir esos, si se aplicara debidamente. Pero sucede que el primero que la viola es el mismo Estado que debe aplicarla, pero no tenemos supervisión de a quienes les otorgamos el permiso de circulación de una patana, un camión o un autobús y, peor aún, de un motorista que son responsables del 75% de las 4,000 muertes y 30,000 minusválidos cada 365 días.
La ley 63-17 de Movilidad, otorga responsabilidades desde el Artículo 159 al 176 a la DGII, que hasta ahora no hace el mínimo esfuerzo para cumplir con ella, sabiendo lo vital que es para mantener la seguridad y condiciones óptimas de los vehículos que deben transitar en nuestras calles como lo que establece el:
Artículo 16 sobre la expedición y renovación de las placas.
“Las placas de los vehículos de motor serán expedidas en número de dos (2) por la DGII, de conformidad con las normas administrativas dictadas al efecto. Para la renovación anual de las mismas será obligatoria la presentación del marbete de inspección técnica vehicular y de la póliza de seguro de vehículos de motor vigentes”.
Párrafo.- “Cuando el marbete de inspección técnica vehicular o la póliza del seguro de vehículo de motor no se encuentren vigentes, la DGII no podrá expedir ni renovar ninguna placa”.
En estos mismos instantes, la DGII viola la ley al entregar los permisos (placa) de circulación de cualquier chatarra que circula sin luces, frenos y malas gomas y conductores sin la preparación para conducir vehículos que se convierten en bomba de tiempo dañando ciudadanos inocentes que requieren de la seguridad debe brindarle el Estado.
El turismo es una de nuestras mayores fuentes de riquezas para seguir avanzando en el desarrollo socioeconómico. Demos gracias a Dios de no tenemos competidores que quieran dañar nuestra imagen, porque tendrían los argumentos suficientes para hacerlo con nuestra pésima supervisión de nuestra movilidad.












