Las mujeres latinoamericanas y caribeñas dedican 38 horas semanales a responsabilidades domésticas y de cuidado no remuneradas, según el estudio “¿Cómo es el mercado laboral para las mujeres en América Latina y el Caribe?”, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
De acuerdo con el informe, los hombres dedican unas 16 horas semanales a estas labores. “Esta brecha se intensifica en hogares con niños menores de cinco años, en cuyo caso llega a haber una diferencia de 33 horas semanales de trabajo no remunerado entre hombres y mujeres”.
“La maternidad penaliza”, precisa el documento, al destacar que “la brecha de participación en el mercado laboral se dispara a 40 puntos porcentuales cuando se trata de hombres y mujeres con hijos menores de cinco años”.
La participación femenina en el mercado laboral se hace necesaria para que las economías se desarrollen. El estudio indica que la aplicación de políticas de cuidado infantil incrementaría entre un 7% y un 9% la integración laboral femenina.
Esto se traduciría en aumentos en el producto interno bruto (PIB) per cápita de entre un 4% y un 6%. “Por otro lado, la implementación de políticas que promuevan el acceso de las mujeres a empleos de mayor productividad generaría un impacto positivo considerable en el PIB per cápita, de entre un 15% y un 25%”.
Los datos precisan que las guarderías podrían facilitar y aumentar la participación laboral de las mujeres. “La implementación de un programa público de cuidado infantil dirigido a familias pobres de Nicaragua logró un incremento de 14 puntos porcentuales en la probabilidad de que la madre trabaje”, destaca el documento.
Monserrat Bustelo, Verónica Frisancho y Mariana Viollaz, autoras del informe, explican que, en los casos donde las féminas son las principales proveedoras de cuidados en el hogar, valoran mucho la flexibilidad de sus horarios de trabajo.
“Un estudio experimental realizado en Bogotá permitió conocer la disposición a pagar de las mujeres por dicha flexibilidad. Los resultados muestran que las mujeres están dispuestas a obtener un menor ingreso mensual a cambio de un contrato a tiempo parcial o a tiempo completo con flexibilidad”, arroja el estudio.
Según el estudio, “los programas de protección social pueden influir en la participación laboral de las mujeres”.
Ingreso al mercado
Dentro de los principales retos que enfrenta las mujeres está la desigualdad salarial. “Una vez dentro del mercado, tienden a encontrarse en empleos de menor salario y calidad con respecto a los hombres”.
Uno de los aspectos que recomiendan para reducir las brechas de género está en desarrollar habilidades en las áreas más valoradas en la actualidad, inclinándose en las carreras ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).
La revolución digital supone un factor generador de desigualdad. “En la región, es posible que un 21% mujeres trabajadoras requieran una transición hacia otras ocupaciones, frente a un 19% de trabajadores hombres”.
Al referirse a los altos mandos, “las mujeres están poco representadas en cargos directivos. A partir de información correspondiente a más de 1,200 empresas con cotización pública, se pudo observar que las mujeres ocupan solo el 8.5% de los directorios, un 9.2% son ejecutivas y el número de directoras ejecutivas asciende a 4.2%”, indica el informe.
En el caso de las empresas, las que están dirigidas por mujeres tienen un menor tamaño que las lideradas por hombres.
Brecha de financiamiento a mipymes lideradas por mujeres asciende a US$1.7 billones













