Las habichuelas con dulce, una combinación de habichuelas rojas, batata, leche y canela, es un plato icónico de la gastronomía dominicana, cuyo consumo se dispara durante el asueto de Semana Santa. ¿Pero dónde se producen estos rubros?
La habichuela roja es básica en la dieta de dominicana, gracias a su alto nivel de proteínas y vitaminas esenciales. En 2022 el 72.8% de la producción se concentró en la zona suroeste del país, de acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura.
Cada año para el período otoño-invierno la siembra de habichuelas en la provincia San Juan es noticia obligada, pues es donde el país cultiva el 80% de esta leguminosa. En 2023, Agricultura anunció la siembra de más de 140,000 tareas con semillas de calidad. Sin embargo, a principios de este año la propagación de un insecto conocido como tisanóptero o trips causó daños en unas 115,000 tareas en esta demarcación, así como en las provincias Azua y Elías Piña.
El productor Agustín Báez explica que debido a la pérdida de más del 60% de la producción, los precios han aumentado. Indicó que el costo normal del rubro es de RD$5,000 el quintal, pero se incrementó sobre los RD$6,500 y RD$7,000, por lo que estima que los consumidores las comprarán más caras.
Señala que en San Juan la libra de habichuela roja se vende en RD$70, sin embargo, un sondeo realizado por elDinero en colmados de Santo Domingo arrojó que la libra se comercializa a RD$100.
Sostuvo que el Gobierno se comprometió a pagar una compensación por las pérdidas, debido a que el costo de producción de la hortícola es alto (RD$7,000 u RD$8,000 por tarea) y “cuando el trips llegó el cultivo tenía entre el 75% y 80% de la inversión”, lamentó.
La batata le aporta ese toque de cremosidad y cuerpo al postre. Nutricionalmente, es una fuente de energía, además, proporciona proteínas y minerales. La producción en 2022 en el país fue de 1,372,216 quintales de este rubro. La siembra se realiza a lo largo del año, en todo el territorio, aunque las mayores zonas productivas son San Juan de la Maguana, Espaillat, La Vega y Santiago, ubicadas en las regiones suroeste, norcentral y norte.
El también agricultor Francisco Adames indicó que la producción del tubérculo es buena en el Valle de San Juan, pero entiende hace falta un mejor manejo de las aguas. Comenta que los productores se abastecen del lago de la presa de sabaneta por el canal José Joaquín Puello, pero por la sequía se pierde un volumen importante del líquido.
Adames comentó que, si se logran modernizar los sistemas de riego, se podría mejorar la producción hasta en un 90%. “Estamos luchando desde hace mucho tiempo para que se construyan contraembalses en la presa y grandes reservorios para acumular el agua de la lluvia”, narró.
La leche es otro de los ingredientes clave en la preparación del postre. La industria lechera dominicana produce alrededor de 748 millones de litros de leche al año, y cuenta con veinte plantas de transformación e industrialización.
Según el Banco Central, la producción lechera creció de forma importante desde 2016, pasando de 775.5 millones de litros a 834.2 millones en 2021, para un crecimiento interanual promedio de 2.2%. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, de enero a octubre del año pasado la producción de leche fue de 695.7 millones de litros.
Eric Rivero, presidente de la Asociación Dominicana de Productores de Leche (Aproleche), sostuvo que la línea noroeste y este se han constituido en los últimos tiempos como las regiones que más leche fresca y de calidad provee a las industrias lácteas de República Dominicana. Pero aclaró que en todos municipios del país hay ganadería de leche. “Prácticamente el país es ganadero. Hay 164 centros de acopio, de ahí viene la leche de los pequeños ganaderos y de ahí van a las grandes industrias”, señaló.













