En un entorno donde expresiones como “una canita al aire” o “nadie muere motón” se utilizan con ligereza para “justificar” la infidelidad, los múltiples fracasos matrimoniales por esta causa sirven como un recordatorio de las consecuencias emocionales, legales y económicas que pueden surgir de un tejido de mentiras.
Juan, un hombre casado, se sumergió en un laberinto de engaños al destinar “30 minutos de placer” a un tercero a espaldas de su esposa. Lo que comenzó como cenas clandestinas y escapadas fuera de la ciudad pronto desembocó en deudas crecientes generadas por gastos significativos, poniendo en jaque la estabilidad familiar en todos sus aspectos, incluyendo el financiero.
Contrario a lo que comúnmente se piensa, la infidelidad no solo mina los cimientos emocionales de una relación, sino que también socava las bases económicas del hogar. Por el contrario, cuando impera la fidelidad, el respeto y la comunicación entre ambas partes, se genera un ambiente de confianza y seguridad que sienta las bases para una planificación financiera conjunta sólida.
Expertos en comportamiento coinciden en que mantener la fidelidad no solo fortalece el vínculo entre los cónyuges, sino que también crea un entorno propicio para el desarrollo emocional de los hijos. Al ser testigos del respeto mutuo y la lealtad en casa, los niños aprenden a valorar relaciones sanas y, por ende, a construir su propio futuro financiero basado en valores.
Evitar los costos asociados con aventuras extramatrimoniales o divorcios permite a las parejas concentrar sus recursos en fortalecer un único hogar, contribuyendo así a una mayor estabilidad económica a largo plazo. En contraposición a mantener dos familias en paralelo o secreto, donde los gastos se multiplican exponencialmente al aumentar los compromisos financieros y limitar la capacidad de pago.
Además, en un contexto donde los costos legales de un divorcio pueden ser significativos para muchas parejas, la fidelidad se erige como un escudo protector contra esos desembolsos innecesarios. Al mantenerse comprometidos mutuamente y recordando las razones que los llevaron a unir sus vidas en matrimonio, las parejas pueden trabajar juntas para construir un patrimonio familiar sólido, sentando las bases para una seguridad financiera duradera y un legado perdurable para las generaciones venideras.
Además, la fidelidad no solo salvaguarda la salud emocional y el bienestar familiar, sino que también reduce drásticamente el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, ahorrando no solo costos médicos sino también el sufrimiento emocional asociado.
Beneficios matrimoniales
En el mundo de las finanzas, el matrimonio sustentado en la confianza no solo aporta beneficios emocionales, sino que también puede abrir las puertas a oportunidades financieras significativas. La unión de ingresos entre dos personas reduce el riesgo de morosidad, lo que puede aumentar la posibilidad de obtener créditos para adquirir la tan anhelada primera vivienda.
Además, la estabilidad emocional que brinda una relación de confianza puede traducirse en una mejor planificación económica familiar. Las parejas seguras en su unión pueden invertir con confianza en proyectos a largo plazo, como la compra de una casa o el ahorro conjunto para la educación de sus hijos.
También tienen la capacidad de unir sus recursos para invertir en instrumentos financieros más rentables y hasta planificar su jubilación en pareja, construyendo una pensión paralela a la otorgada por las administradoras de fondos de pensiones (AFP), según lo establecido por la legislación local del sistema de pensiones.
Errores financieros
Sin embargo, los problemas financieros son una realidad que afecta a muchas parejas. A menudo se consideran como causas de divorcio, cuando en realidad son consecuencia de una mala gestión de riesgos derivada de hábitos financieros imprudentes. En términos financieros, es fundamental que las parejas trabajen en equipo, basando sus hábitos de consumo en una planificación financiera responsable.
La educación financiera juega un papel crucial en el desarrollo exitoso de la vida matrimonial.
Entre los errores financieros más comunes se encuentran la falta de presupuesto, la creencia errónea de que los tiempos difíciles nunca llegarán, la falta de educación financieramente a los hijos y vivir por encima de sus posibilidades económicas. Es decir, que las parejas tienden a gastar dinero que no poseen o que deberían destinar a otros compromisos en lugar de gastos superfluos. Recuerde, vivir una vida de apariencias a expensas del sobreendeudamiento es insostenible en el largo plazo.
Seis aspectos clave
- Sinceridad. No caiga en infidelidad matrimonial ni financiera. Sea honesto con sus ingresos y egresos.
- Confianza. Una relación con base en la confianza se traduce en inversiones y ganancias a largo plazo.
- Capacidad de pago. Llevar una “doble vida” impacta negativamente a la familia y a usted en particular.
- Presupuesto. Planifiquen sus finanzas en pareja. Ayudará a tener control y cumplir más rápido sus metas.
- Administración. Decida quién cubrirá X o Y el gasto del hogar. No tiene que ser en partes iguales, sino equitativas.
- Jubilación. Cuando hay confianza se puede planificar la jubilación en pareja, con ahorros para fondo adicional.













