La libreta de ahorro, ese pequeño cuadernillo que muestra el balance contable de una cuenta junto a sus movimientos, está quedando en el pasado. Ahora bien, esto no quiere decir que la gente no esté ahorrando. Todo lo contrario: ahora se ahorra más. Hay que admitir que este mecanismo de registro está quedando en la historia.
¿Por qué podríamos decir que la libreta de ahorro es casi una pieza de museo? Hay dos razones fundamentales. La primera está relacionada con las nuevas tecnologías, ya que facilitan el registro contable de lo que tenemos en una institución financiera de manera digital, es decir, no tiene sentido escribir sobre un soporte físico para saber cuánto tenemos en una cuenta de banco.
La otra explicación se relaciona, y podría ser la más importante, a la aparición de nuevos instrumentos financieros que permiten generar mayores utilidades con el dinero que se deposita en una institución financiera.
La aparición del mercado de valores, la inversión en títulos o bonos, así como las facilidades que ofrecen las entidades de intermediación financiera para colocar el dinero en diversos fondos de inversión, incluyendo la compra de acciones, han hecho que el ahorro, como se concibió en principio, pase a un segundo plano.
Además, para nadie es un secreto que hoy día, por efectos de la inflación, mantener un dinero depositado en una cuenta de ahorro simple (en libreta) es lo mismo que tenerlo debajo del colchón. Esto quiere decir que ahorrar como lo hacían nuestros padres o abuelos ya no tiene sentido, máxime si tenemos otras formas de hacer que nuestros recursos no pierdan valor en el tiempo.
Y cuando decimos que la libreta de ahorro es una forma cuasi prehistórica de ahorrar es porque las primeras aparecieron a mediados del siglo XIX, en Inglaterra. Este documento bancario se emitía para llevar el registro de las cuentas de los clientes de los bancos. Los registros históricos colocan al National Savings y al Post Office Savings Bank como las primeras entidades que lo hicieron de manera formal.
En definitiva, cuando pensamos en la diversidad de posibilidades que tenemos hoy día para hacer que nuestros recursos se multipliquen, la libreta de ahorro simple tiene en contra todas las variables. Antes no había otras opciones (o muy pocas) y la inflación no era una gran preocupación, principalmente porque no había un gran efecto en la psiquis de quienes tenían sus recursos en libretas. Quizá la banca manejaba la información, pero no lo socializaba para evitar retiros masivos o cualquier otra eventualidad.
Hoy día la gente tiene acceso a información desde diversos lares. La toma de decisiones es ahora más consciente e informada. Las presentes generaciones, incluso, a veces conocen muy bien cómo funcionan cada una de las ventanas a través de las cuales podemos entrar al sistema financiero para multiplicar el dinero. Ahorrar no, invertir sí. Esto porque la libreta de ahorro tiene todos los escenarios en contra, pero la inversión sí anda acorde a los nuevos tiempos.







