Está más que demostrado que la economía dominicana tiene características que la hacen ser un referente en la región. Es de rápida recuperación, cuando ha tenido que serlo, y mantiene un crecimiento por encima del promedio en tiempos normales.
El comportamiento del mercado de divisas es un reflejo del dinamismo y fortaleza de la economía dominicana. Una economía en crecimiento demanda más divisas, pero también las genera. Esto es lo que ha sucedido con la nuestra.
No hay dudas de que el mercado de divisas dominicano es un componente crucial de la economía.
No se puede negar, además, que el desempeño positivo en el flujo de divisas, gracias a las remesas, las exportaciones de zonas francas y la inversión extranjera directa, así como el turismo, ha contribuido significativamente a la estabilidad cambiaria.
Oportuno es reconocer que las medidas monetarias aplicadas por el Banco Central para contrarrestar los efectos de la inflación han ayudado a mantener la estabilidad del peso dominicano.
Estas medidas incluyen ajustes en la tasa de interés para controlar la demanda y mantener la apreciación del tipo de cambio.
Un elemento a considerar es que la estabilidad cambiaria también se ha visto reforzada por las reservas internacionales, a pesar de una reducción de casi US$1,700 millones entre enero y marzo de este año, y las exportaciones que permiten realizar transacciones importantes en dólares.
A pesar de que la apreciación del peso puede afectar a ciertos sectores productivos, también genera confianza para que más empresas inviertan en el país, lo cual es un factor positivo para la economía en general. A mayor inversión, más divisas generadas a través de los sectores exportadores.
Apuntar, en fin, que la combinación de un flujo de divisas saludable, una política monetaria prudente, reservas internacionales sólidas y la confianza en la economía son factores que contribuyen a la estabilidad del peso dominicano frente al dólar. Todo indica que no hay razones para que no siga siendo tal cual ha sucedido como hasta ahora.
Estos elementos de los que hacemos referencia trabajan juntos para crear un ambiente económico estable que favorece tanto a los consumidores como a los inversores. Aquí entra la variable confianza como el principal activo de la economía.








