El Mercado Modelo, considerado patrimonio histórico dominicano, muestra de modernidad y avance comercial, así como el más grande de Santo Domingo para su época, ya que fue inaugurado en 1943, también fue y en parte lo sigue siendo, un atractivo turístico en la ciudad. Si bien se trata de un lugar donde se ofrece toda clase de mercancías, entre alimentos y artículos diversos, se destacan las artesanías que muchos extranjeros se llevan como recuerdo de esta tierra.
Con 81 años en funcionamiento en la avenida Mella de esta capital, el lugar aguarda por un remozamiento de parte de las autoridades municipales, pues hace cuatro años los mercaderes recibieron esa promesa de la Alcaldía del Distrito Nacional, mientras lidian con las deficiencias estructurales y organizacionales que, según alegan, afectan sus ventas.
Aldo Emilio Fernández, propietario de Aldo Gift Shop, expresa su descontento con la administración del lugar al señalar la poca atención que reciben de parte de los dirigentes de la Asociación de Comerciantes del Mercado Modelo (Acomemo), y la falta de gestión en la búsqueda de soluciones.
“Hace mucho que no recibimos turistas como antes, la mayoría los llevan a la Zona Colonial y hacer la gestión para traer visitantes, en con conjunto a los guías turísticos, es trabajo de los dirigentes”, indica Fernández, quien lleva 40 años trabajando en el Mercado Modelo como fabricante y suplidor de artesanías.
El exsecretario de Acomemo, José Ramón Pimentel, atribuye el poco movimiento económico a la falta de incentivos a los guías turísticos.
“Cada vez que los guías traen un grupo, se le debe dar una remuneración económica y actualmente nos dejan como última opción de lugares a visitar, y a veces, ni siquiera nos consideran”, afirmó.
Administración
El administrador del Mercado Modelo, Evelio de la Cruz, señala que los planes de intervención y remozamiento del mercado se encuentran en marcha y solo es cuestión de semanas para iniciar la primera etapa.
“La espera del remozamiento ha desesperado a algunos comerciantes, pero las licitaciones están realizadas, por lo que entiendo que en cuestión de semanas iniciarían los trabajos”, indica.
Agregó que los principales problemas del lugar, como las filtraciones en el techo y el sistema de alambrado eléctrico, se estarían trabajando en la primera etapa de remodelación, incluyendo las dos fachadas. “Una vez cubiertas estas necesidades, la situación con los comerciantes mejorará”, dijo.
Asimismo, Carlos Báez, diseñador de artesanías y joyas, coincide en que la fachada del lugar no les ayuda y que es necesario darle más publicidad al mercado.
Sin embargo, puntualiza la necesidad de educar a los artesanos para buscar alternativas de ventas adaptadas a las modernidades y que elaboren productos de mejor calidad para conservar sus clientes.
Aunque la promesa inicial de remozamiento del Mercado Modelo estaría a cargo de la Alcaldía del Distrito Nacional, el Ministerio de Turismo tiene en agenda la remodelación como parte de su Programa Integral de Desarrollo Turístico y Urbano de la Ciudad Colonial. Este proyecto es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con un préstamo de US$90 millones.
El objetivo principal del programa es revitalizar la Ciudad Colonial de Santo Domingo en sus aspectos urbanos, económicos y de turismo cultural, a través de la recuperación de espacios públicos y monumentos históricos, el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad para los residentes, el desarrollo de las economías locales, y el fortalecimiento de la gestión de la zona.
Patrimonio dominicano
El Mercado Modelo es una de las primeras plazas de concentración de comerciantes construidas en la ciudad de Santo Domingo, es considerado un patrimonio dominicano. Su edificación inició en el 1941 bajo el régimen del dictador Rafael Leónidas Trujillo, diseñado por el arquitecto Henry Gazon Bona y construido por el ingeniero Guido D’ Alessandro Lombardi.
Aunque en sus inicios se concentraban mercaderes de productos agropecuarios, su beneficiosa ubicación, al norte de la Zona Colonial en la Avenida Mella, ha convertido este centro en un punto de atracción de turistas, lo que ha transformado su enfoque comercial hacia la venta de artesanías y souvenirs en general.
Está organizado en secciones que convergen como un laberinto pintoresco con más de 200 locales, donde se pueden encontrar artesanías de diversos tipos que muestran la originalidad y creatividad de los artesanos de República Dominicana.
Artesanía
Dentro de los principales productos artesanales se pueden encontrar cantimploras y cajas para joyas a base de cuernos de animales, como la vaca; accesorios confeccionados con piedras semipreciosas como el ámbar y larimar; así como adornos para el hogar elaborados con madera y esculturas talladas.
Además, se ofrece ropa y bebidas típicas como la “mamajuana”, hecha con hierbas y corteza de árbol. También es posible encontrar las típicas botánicas dominicanas que venden sus artículos para medicina natural, como las hierbas y productos para santería, como pociones y polvos para “despojos espirituales y atracción del amor”.






