La tasa de política monetaria (TPM) lleva nueve meses anclada en 7.00% anual, una decisión que busca enfrentar la inflación que durante tanto tiempo ha amenazado a las principales economías. Aún no hay señales de cuándo será revisada.
Las autoridades monetarias locales, por lo general atentas a los movimientos de la Reserva Federal de Estados Unidos, por razones obvias, no se han pronunciado respecto a cuándo prevén es prudente bajarla, tomando en cuenta lo que viene sucediendo con el crecimiento económico y la inflación, la cual se mantiene aún por debajo del rango meta.
Una de las funciones principales del Banco Central es garantizar estabilidad en los precios, ya que esta variable influye en toda la economía. Una distorsión en los precios, además, genera incertidumbre en los agentes económicos.
Encarecer el dinero, con una subida de las tasas de interés, es una decisión de contención que funciona justamente para evitar que la inflación se vaya de las manos. Queda claro, entonces, que ha funcionado correctamente en el caso dominicano, ya que ha habido estabilidad de precios.
Lo que sucede ahora, partiendo de los números extraídos de los informes sobre la inflación, es que la política monetaria aparenta mostrar signos de cansancio o inconsistencia
La tasa se ha mantenido subiendo en una trayectoria que no parece seguir un patrón de normalidad. Ha de suponerse, por lo que ha sido el accionar asertivo del Banco Central, que la próxima revisión de los tipos de interés no sólo dependerá de lo que suceda en Estados Unidos, porque así debe ser por la interdependencia económica, sino del comportamiento de las principales variables económicas del país.
De su lado, la Autoridad Monetaria reconoce que el control de la inflación se ha debido, además, a las medidas de corte fiscal implementadas durante el último año, esto a través de los subsidios a los combustibles.
Una decisión positiva destacable es que la Junta Monetaria aprobó la eliminación de las provisiones para las operaciones interbancarias realizadas a través de reportos de corto plazo que utilicen como subyacentes títulos del Banco Central o del Ministerio de Hacienda.
Ha de esperarse que estas medidas incidan en menores costos de financiamiento para los intermediarios financieros y contribuir a una profundización del mercado interbancario. Ahora toca esperar qué pasará en lo que resta de año.










