La economía no se basa únicamente en motivaciones racionales; también intervienen motivaciones irracionales (Akerlof & Shiller, 2010). Estas observaciones se relacionan directamente con varias afirmaciones de Keynes, quien sostuvo que en situaciones inciertas, las decisiones que tomamos dependen solo parcialmente de cálculos racionales y, por ello, predominan los motivos irracionales o las “pasiones” (Fornero, 2010).
La expresión “Espíritus animales” (Animal Spirits), en lo adelante EA, fue introducida en la teoría económica en 1936 por John M. Keynes en su libro Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Con esta expresión, Keynes se refería al optimismo espontáneo que surge cuando no podemos hacer un cálculo racional (Fornero, 2010).
Según los economistas ganadores del Premio Nobel, George Akerlof y Robert Shiller, el espíritu animal es una fuerza subyacente que juega un papel importante en las fluctuaciones económicas y, para estudiarlo, es necesario usar herramientas de otras ciencias sociales ajenas a la economía (Acuña, 2021).
El concepto de espíritu animal se resume en un elemento clave sobre el cual no se pueden construir los modelos económicos: la confianza (BBC Mundo, 2020). Por esta razón, en muchos casos se utiliza la expresión para referirse al “optimismo espontáneo” que experimentan los emprendedores o personas que trabajan directamente en los negocios, lo cual tiene un impacto directo en el nivel y el ritmo de las inversiones (Fornero, 2010).
Historia
Así como el concepto de la mano invisible de Adam Smith es fundamental en la literatura clásica, Keynes desarrolló la teoría de los EA, que desempeña un papel complementario en la economía (Akerlof & Shiller, 2010).
Inicialmente, la teoría de los EA fue marginada por la escuela keynesiana, que buscaba reducir la brecha intelectual entre esta teoría y la economía clásica. Aunque las teorías de Keynes fueron ampliamente aceptadas en los años cincuenta y sesenta, la exclusión de los EA debilitó su influencia con la llegada de la nueva economía clásica en los setenta, promoviendo la idea de que el mercado era eficiente por sí solo (Akerlof & Shiller, 2010).
Después de Keynes, el término “espíritu animal” se utiliza en economía para describir elementos conductuales, sociales y emocionales relacionados con la confianza y las expectativas (Fornero, 2010). Hasta ahora las investigaciones han podido identificar cinco factores no económicos que tienen un impacto significativo en el EA y por consecuencia en las fluctuaciones económicas, son: la confianza, justicia (fairness), corrupción, mala fe, ilusión monetaria e historias (Acuña, 2021).
La confianza en la economía
Según la literatura clásica, cuando una persona hace una inversión significativa, como comprar una casa, toma la decisión de forma racional, considerando todas las opciones disponibles en el mercado, evaluando los costos de oportunidad y las probabilidades de cada alternativa. Sin embargo, la evidencia empírica demuestra que decisiones como estas, e incluso más importantes, se toman basándose en la confianza (Acuña, 2021).
Para la teoría económica clásica, la confianza es un fenómeno racional, fundamentado en información disponible para formular proyecciones y tomar decisiones racionales (Fernández, 2016). No obstante, al observar casos pasados, podemos concluir que durante épocas de bonanza, las personas tienen mayor confianza y toman decisiones con mayor espontaneidad y menos análisis. Aquí se observa la presencia de los espíritus animales (EA), ya que las personas, casi por instinto, creen que las cosas resultarán positivamente y suprimen temores y pensamientos pesimistas (Fernández, 2016).
Esta tendencia irracional indica que un alto grado de confianza tiene un efecto directo en la economía, ya que las personas tienden a consumir más. De igual manera, cuando se pierde la confianza, disminuyen las inversiones y los gastos (Fernández, 2016). Así, el optimismo genera más optimismo y la confianza engendra mayor confianza, mientras que las situaciones de pánico provocan más pánico (BBC Mundo, 2020).
Según estas teorías, los EA pueden ser un factor clave para explicar las fluctuaciones en la economía y los ciclos económicos (Fernández, 2016). La confianza fluctúa conjuntamente con los ciclos económicos. Durante los periodos de expansión o crecimiento, las personas confían y toman decisiones más espontáneas, un patrón que no puede ser explicado por la teoría racional de las decisiones (Acuña, 2021).
En conclusión, los EA representan la relación de las personas con la ambigüedad y la incertidumbre. Explican los fenómenos cognitivos que nos paralizan y nos revitalizan, ayudando al mercado a superar miedos e inseguridades. Podemos definirlos como los patrones de pensamiento que condicionan las ideas y sentimientos detrás de las decisiones que tomamos, afectando el mercado y, a su vez, los ciclos económicos (Fernández, 2016).













