Elevadas expectativas existían con relación al debate presidencial entre el ex presidente de los EE.UU., Donald Trump, actual candidato presidencial por el Partido Republicano, y la actual vicepresidenta de ese país, Kamala Harris, quien también es la candidata a la presidencia por el Partido Demócrata, el cual se llevó a cabo este pasado martes.
Era obvio que, para este debate, todas las miradas estaban puestas en la participación de Kamala, pues esta no solo es la sustituta repentina del líder demócrata del momento, Joe Biden, sino que se enfrentaba a un siempre agresivo Trump quien, como todos saben, no baraja ningún pleito y está acostumbrado a utilizar los insultos como arma de debate. El hecho es que se produjo el esperado encuentro entre Trump y Harris, ambos candidatos con visiones políticas muy diferentes tanto en el orden económico, como en los temas de trato a los inmigrantes, el aborto, y la política interna y exterior.
Trump inició con una crítica a la gestión económica de la administración Biden-Harris, destacando la alta inflación durante su mandato, manifestando que esta había sido la peor en la historia del país algo que, a la luz de los datos, no era cierto, aunque sí era la más elevada de los últimos cuarenta años.
Sin embargo, Harris respondió que bajo su gobierno, la inflación había disminuido significativamente en comparación con su pico de 2022, y defendió las medidas económicas adoptadas para mejorar la situación financiera de las familias trabajadoras. Así también, Kamala fue enfática en presentar una propuesta para promover los pequeños negocios de los estadounidenses, partiendo de la hipótesis de que ella venía de una familia emprendedora que había apostado a este tipo de unidades productivas en el pasado.
También, en este debate Trump-Harris el tema del aborto generó uno de los intercambios más acalorados. Harris defendió el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, subrayando la importancia de proteger los derechos reproductivos de estas, mientras que Trump, por su parte, reafirmó su postura a favor de limitar el aborto, alineándose con sectores conservadores que apoyan más restricciones, declaración aprovechada por Harris para decir que este quería establecer una ley federal para impedir ese proceso.
Otro punto álgido de la discusión tuvo lugar frente a la pregunta sobre el tema migratorio, en donde Harris criticó duramente las políticas migratorias de Trump, destacando la separación de familias en la frontera y la falta de soluciones humanitarias.
De su lado, Trump defendió su enfoque argumentando que sus políticas fortalecieron la seguridad fronteriza y evitaron el flujo de inmigrantes ilegales, acusando a la administración actual de tener fronteras abiertas. Puso como ejemplo que algunos inmigrantes que habían llegado a Springfield, Ohio, se estaban comiendo los perros y gatos de allí, cosa que se debe evitar a partir de la deportación masiva de estas personas.
Otros importantes temas generaron enfrentamientos entre el candidato republicano y la candidata demócrata pero, al final, los sólidos y bien estructurados argumentos de Kamala, acompañados de una sonrisa sarcástica permanente, pudieron más que el envalentonamiento de Trump quien, por momentos, se vio acorralado contra las cuerdas, terminando el combate 15 rounds para Kamala y cero para Donald, según algunos analistas político-deportivos.











