República Dominicana pasó con excelentes calificaciones la evaluación que el Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) hiciera recientemente a nuestra economía, a propósito de la consulta del Artículo IV correspondiente a 2024.
Ha reconocido a nuestro país un historial de sólidas políticas y marcos institucionales que han ayudado a República Dominicana a lograr un crecimiento económico robusto y resiliente con una baja inflación en las últimas dos décadas.
De igual forma, destaca que las políticas eficaces contribuyeron a una moderación del crecimiento que facilitó el debido retorno rápido y sostenido de la inflación a su nivel meta el año pasado y, posteriormente, apoyaron la recuperación, mientras que la estrecha vigilancia del sector financiero respaldó la estabilidad macrofinanciera.
Sin embargo, y aquí es oportuno mirarlo bien de cerca, considera que las mejoras previstas de los marcos de políticas y la profundización de las reformas estructurales, muy especialmente las reformas integrales en el plano fiscal y en el sector eléctrico, tienen el potencial de seguir promoviendo la estabilidad, la competitividad y el crecimiento inclusivo.
Como se puede leer claramente en esta observación, el FMI insiste en la necesidad de que República Dominicana mejore su capacidad de recaudación en el mediano y largo plazo, ya que eso, acompañado de una mejora en la calidad del gasto público, conducirá a la nación hacia un verdadero desarrollo sostenido.
En todo este recetario que sugiere el organismo internacional, además, hay una variable que surge y que, como país, deberíamos prestarle atención. Se trata del Banco Central.
Aunque reconoce su eficacia en la implementación de la política monetaria con miras a garantizar la estabilidad macroeconómica, llevando la inflación al rango meta, expresa preocupación por el nivel de las reservas internacionales.
Considera que las reservas del Banco Central son excelentes, pero que deberían ser un poco más holgadas para enfrentar posibles choques externos. Le preocupa, se colige, que la moneda se devalúe más allá de lo prudente.
En todo caso, el FMI ha otorgado una buena calificación a la economía local, siempre con la prudencia que caracteriza a este organismo financiero internacional. Reconoció lo prudente que fueron las decisiones de política fiscal en la recuperación y estabilidad de la economía, así como las decisiones tomadas desde el Banco Central.









