La extitular de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Germania Montás, calificó este viernes la propuesta de “modernización fiscal” como una “reforma de mangos bajitos”, que concentra el grueso del recaudo en aumentos de impuestos a los consumidores y a las personas físicas, lo cual afecta el sentido de equidad.
La experta en materia tributaria dijo que aunque coincide con la idea de que el Estado dominicano necesita incrementar sus ingresos fiscales como manda la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, “creo que con esta reforma se está desperdiciando la oportunidad de transformar y modernizar el Sistema Tributario”, agregando que las cifras oficiales no indican la existencia de una urgencia “que obligue a medidas desesperadas, que ni siquiera lograrán reducir el porcentaje que representan los intereses de la deuda pública sobre los ingresos fiscales”.
Dijo que la situación se agrava, porque se incluyen medidas que vuelven más complejo el cumplimiento y la labor de DGII y aportan muy poco a las recaudaciones, “como la obligatoriedad de declarar para asalariados con ingresos anuales hasta RD$624,330”.
“La agresividad en la eliminación de las exenciones de ITBIS a los alimentos de consumo masivo (Impuesto que se llamará IVA básicamente porque ahora gravará productos sin transformar y bienes no corporales o intangibles que merece un análisis especial), va a afectar de manera desproporcionada a las clases de menores ingresos y a la clase media”, dijo Montás en su cuenta de X. “Pero también será un incentivo para las ventas informales sobre todo de los bienes no procesados”, agrega.
Criticó el hecho de que el proyecto plantea la ampliación de la base imponible del ITBIS-IVA a todos los bienes de consumo, dejando fuera solo siete, mientras los que tenían una tasa de 16% fueron llevados al universo de 18%. “Se amplió la base y no se bajó la tasa, asumiendo que eso será resuelto con más subsidios”, expresó.
Oportunidad perdida
Montás, quien durante varios años fue subdirectora y luego directora general de la DGII, considera que el Gobierno pudo aprovechar para corregir distorsiones que en la actualidad vuelven complejo el sistema tributario y dificultan el cumplimiento, “pero también el control”.
Puso de ejemplo que se habría podido avanzar en el camino de reconocer la capacidad contributiva de las personas físicas incluyendo deducciones que le permiten generar la renta gravada con el Impuesto Sobre la Renta (ISR).
También, ajustar deducciones que impiden aumentar la productividad del ISR de las sociedades, “o en resolver las dificultades existentes propias del impuesto de ganancia de capital, o avanzar en crear un verdadero régimen dual del ISR, o profundizar en los regímenes simplificados para tributar por sectores, o en reconocer la comunidad conyugal para los fines impositivos, o en fomentar la formalización”.
Duda se logre la meta
La reforma fiscal tiene la meta de recaudar el 1.5% del producto interno bruto (PIB), es decir, poco más de RD$122,000 millones. Pero Montás dice que tiene “sus dudas” de que esa estimación se ajuste a la realidad, además de que teme por un incremento de la informalidad, además de que no es seguro que el consumo se mantenga a la altura de las expectativas, ni se sabe si habrá afección en la inversión de corto plazo en algunos sectores.
“Tampoco me parece que aportará de forma significativa lo expuesto para la lucha frontal contra el fraude y la evasión, que básicamente descansa en una disposición del 2006 sobre agentes de percepción, en un censo de contribuyentes y en fiscalizar, siendo tareas continuas de una Administración, que no requieren realizarse en el marco de una reforma y que de seguro forman parte de los planes de DGII y la DGA (Aduanas)”.
Cosas positivas
Montás destacó como positiva a reducción y eliminación parcial de los anticipos del ISR a pequeños contribuyentes y a las personas físicas y la incorporación de la legislación necesaria para avanzar en el cobro de impuestos a los servicios digitales.
También, respecto a eliminar las leyes de incentivo, dijo que concuerda en la necesidad de limitar aspectos de esas leyes, “pero no me parece que eliminarlas en su totalidad es la mejor decisión”.
Considera más prudente discutir con más rigor técnico sus posibles cambios. “Eliminarlas de prisa sin que quede claro su efecto recaudatorio en el corto plazo y teniendo un sistema tributario lleno de distorsiones que en parte son corregidas dentro de esas mismas leyes, podría ir en contra del objetivo esperado y de iniciativas que fueron definidas como pilares dentro de los planes económicos de la presente gestión de gobierno”, agregó.













