Este próximo 5 de noviembre de los corrientes, los ojos del mundo estarán puestos sobre las cruciales elecciones presidenciales de los Estados Unidos, esta vez teniendo a dos candidatos totalmente disimiles, la actual vicepresidenta de ese país, Kamala Harris, por el Partido Demócrata, y Donald Trump, candidato republicano, este último tratando de volver al poder después de haber gobernado del 2017 al 2021, siendo el presidente número 45 de los estadounidenses.
Con 78 años, y una vida turbulenta llevada entre negocios, concursos de belleza y sometimientos a la justicia, el expresidente Trump se percibe como un individuo rudo, que va de frente, que no le tiene miedo a la controversia ni a los problemas y, más bien, le animan la polémica y los conflictos.
De su lado, Kamala Harris, con 60 años recién cumplidos, es la primera mujer y persona afroamericana y de ascendencia india en ocupar la vicepresidencia y la funcionaria elegida de más alto rango en la historia de los Estados Unidos. Esta abogada, en un inesperado cambio de rumbo político, sustituye en la candidatura presidencial al actual mandatario de ese país, Joe Biden, convirtiéndola, de paso, en una potencial primera mujer presidente de ese gran país que, tiempo atrás, simbolizaba el sueño americano del que nadie quería despertar.
Desde que se abrieron las compuertas para esta carrera presidencial, la contienda entre Trump y Harris ha estado marcada por la polarización política, desafíos internos como la economía, la inmigración, el aborto, y temas internacionales de gran relevancia para el electorado, el cual aún no muestra una tendencia definitiva que permita apostar, sin dudas, a uno u otro candidato.
De hecho, los últimos sondeos que se tienen muestran una diferencia de apenas 1.7 puntos entre ambos candidatos, con Harris y Trump en empate técnico en varios de los estados clave en estas elecciones. La mayoría de las encuestas reflejan un electorado dividido, con quienes apoyan a Trump priorizando un enfoque económico conservador y quienes respaldan a Harris destacando políticas de justicia social e inclusión. A nivel nacional, las encuestas varían ligeramente entre ambas candidaturas, con Harris obteniendo un apoyo de alrededor del 48%, mientras que Trump se sitúa en el 46%-47%, según diferentes fuentes.
De acuerdo con expertos, la competencia se centra en un puñado de estados clave o bisagra como Arizona, Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin, que en el año 2020 fueron determinantes para la victoria de Biden, y que también serán cruciales en este 2024. Este año, el número de votos electorales asignado a cada estado ha cambiado ligeramente debido a ajustes en el censo. Para ganar, cualquier candidato debe alcanzar 270 de los 538 votos del Colegio Electoral.
Este sistema hace que estos estados tengan un peso decisivo, y el ganador en cada uno de ellos se lleva todos sus votos electorales. Aún es incierto el resultado final, y la tensión en torno al liderazgo del Congreso, que también se elige en estas elecciones, añade complejidad. La mayoría en ambas cámaras podría definir los próximos años legislativos y fortalecer la agenda política del partido vencedor.
Y siempre queda una pregunta en el aire: con cuál de estos dos candidatos tendría República Dominicana mayores beneficios?











