La política es una ciencia, tal vez la más transversal de todas pero independiente, que tiene que ver con el manejo social de los recursos de un Estado o nación y el bien común, buscando la mejor satisfacción de los problemas sociales.
No todos los actores sociales tienen sensibilidad social para entender el objetivo de la política. No porque sea alguien un buen empresario o buen cristiano. puede ser un buen armador en los asuntos que tienen que ver con los asuntos políticos.
Entiendo que el presidente Luis Abinader, al que considero más empresario que político, no escogió bien a los hombres que diseñan la reforma fiscal, gente sin la sensibilidad social suficiente para estructurar una buena pieza.
Son muchos los elementos que debemos tomar en cuenta para lograr el equilibrio en los asuntos que tienen que ver con los intereses sociales y colectivos de una nación, por lo que no podemos mantenernos en la unipolaridad al construir algo para imponerlo, sobre todo si vivimos en una democracia, y si esa sociedad es imperativa y empoderada como ha resultado en algunos aspectos, de la sociedad nuestra.
La suerte del Gobierno, es que la oposición aún no sabe cómo combatir sus debilidades y errores, y la misma no supo ni aun ha instrumentado ninguna acción para enfrentar al Gobierno. El PRM, en su afán de conquistar el poder, en el período 2016 al 2020, empodero las redes sociales, las cuales usó y apoyó efusivamente los movimientos sociales contra el gobierno del PLD. Esas mismas acciones hoy, son las que enfrentan al gobierno, y entiendo fueron las que presionaron al gobierno a retirar la moderna reforma fiscal que pretendían imponernos, como han hecho con la modificación de la Constitución.
Ahora bien, entiendo que el presidente ha sido muy irracional y determinante con la retirada simplemente de la reforma, lo que podría dar a entender que no es una necesidad y que puede seguir su curso normal sin ella, cuando todos los sectores conscientes están de acuerdo en que la misma debe asumirse para lograr un desarrollo social sin interrupciones en el futuro próximo, que podamos contar con la paz suficiente para el desarrollo.
Necesitamos que el presidente entienda que él como principal figura tiene que buscar la mejor forma de actuar en consonancia y convencer a los demás sectores, empresarios y políticos, de sentarse a buscar la mejor vía de implementar una reforma de verdad moderna y equilibrada.
Estoy plenamente seguro que tendrá el apoyo de los partidos de oposición y la sociedad, y si hay que pagar un costo político, el mismo debe ser repartido. En definitiva, en la sociedad somos todos y a todos nos conviene el bienestar social.




