Llegó noviembre de nuevo, como todos los años, como todo verano y cada vez mas caliente, cada ves mas lluvioso, porque nada hemos hecho mejor para merecer el castigo divino de la naturaleza.
No hay vuelta atrás, y cada vez las noticias que ahora vuelan mas rápida que el pensamiento nos informan de un nuevo suceso en la España, Valencia de Quijote, y no precisamente que el viento se llevo las aspas de los molinos, esta vez fue un fenómeno poco frecuente denominado Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) y dos tornados, registrándose en algunos lugares hasta 50 litros de agua por metro cuadrado.
El calentamiento global es una realidad, pero los gobiernos no están convencido lo suficiente para tomar decisiones, y la muestra es la dificultad que tuvieron en COP’16, en Colombia para ponerse de acuerdo en cuales decisiones y como y quien pagara los costos de reducir las emisiones de CO2, y pagar y actuar sobre la protección y mejora de los bosques y las especies y poblaciones indígenas.
La teoría de la tragedia de lo común es cada vez mas presente. Los países desarrollados explotaron sus riquezas para beneficio de sus poblaciones, hoy tienen aire puro proveniente de la Amazonia y otros destinos, pero estos son propiedad de países pobres que necesitan explotar sus riquezas, a costa de aire puro y clima adecuado para el planeta.
Por lo tanto, si no queremos que se destruyan, los que han logrado mayor riquezas, deben pagar para financiar el desarrollo de aquellas naciones propietaria del bien colectivo llamado biodiversidad o equilibrio del medio ambiente.
En cuanto al mercado asegurador, debe ser mas proactivo en cuanto a todo lo que concierna los fenómenos naturales y la conducta del ser humano, porque soy de los que cree, será el sector mas afectado y tal vez, tenga sus anos contados, porque son tantas las perdidas, que dejara de ser una actividad rentable, donde los inversionistas le costara mucho invertir, y cada vez serán menos los que podrán cubrir las primas para proteger sus bienes.
Debemos hacer mas esfuerzos para evitar pérdidas en todos los sentidos y la degradación de los medios naturales que usamos en producción de alimentos y otras acciones que tienen que ver con el bien común.
Los gobiernos deberán ser mas diligentes y asertivos para concientizar la sociedad y organizarla para lograr que los fenómenos atmosféricos, los terremotos e incendios no terminen con el desarrollo que hemos obtenido hasta este estadio de la vida. Debemos empeñarnos hacer lo correcto bien hecho.









