El informe del IPC de China muestra una leve desaceleración en el crecimiento de los precios al consumidor, con una subida interanual del 0.3% en octubre, un nivel que representa el incremento más bajo en cuatro meses. La inflación subyacente también muestra un ligero aumento, ubicándose en el 0.2% respecto al 0.1% de septiembre, lo que podría indicar que los precios sin alimentos y energía están ganando estabilidad.
Por otro lado, el índice de precios de producción industrial (PPI) sigue en terreno negativo, registrando una caída interanual del 2.9%, una desaceleración leve desde el -2.8% de septiembre. Este comportamiento, que persiste desde 2022, sugiere una baja demanda interna y presión en los precios de las fábricas.
Según Gabriel Ng, analista de Capital Economics, las recientes medidas de estímulo parecen estar impulsando un leve efecto positivo en la inflación, aunque no es suficiente para disipar los temores de deflación. Ng advierte que sin una expansión fiscal significativa en 2024, el riesgo de una trampa deflacionaria se mantiene, situación que podría poner en peligro el crecimiento económico de China.













