En República Dominicana, la tasa de muertes en accidentes de tránsito se ha convertido en un tema de preocupación nacional. En 2023, se registraron 18.2 muertes por cada 100,000 habitantes, siendo más del 80% de las víctimas hombres, predominantemente jóvenes. Este panorama es el resultado de múltiples factores, entre los que destacan la imprudencia al volante, el exceso de velocidad, el uso del celular y las condiciones precarias de las vías y vehículos. Las consecuencias son devastadoras: miles de vidas perdidas y un alto costo social que incluye pérdidas económicas y problemas legales.
Según datos proporcionados por entidades oficiales y administradoras de riesgo de salud (ARS), se estima que más de 2,800 personas pierden la vida cada año en incidentes viales, además de miles que quedan lesionadas y millones en gastos hospitalarios e indemnizaciones. Un reciente informe sobre seguridad vial, publicado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y basado en cifras de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), revela que el 61.1% de las infracciones cometidas el año pasado fueron causadas por factores que comprometen la seguridad del conductor, los pasajeros y otros usuarios de la vía.
Al analizar las infracciones más comunes, se destacan algunos datos preocupantes: el 28.3% corresponde a transitar por túneles o pasos a desnivel sin el uso adecuado del casco protector, así como conducir en sentido contrario. El 9% violó señales de luz roja; otro 9% excedió los límites de velocidad; un 7.7% circuló sin seguro o con seguro vencido; el 7.5% lo hizo sin licencia o con licencia vencida; y un 6% no utilizó el cinturón de seguridad. Además, un 5% transita sin luces o con otras condiciones inseguras, mientras que el uso del celular o dispositivos electrónicos representa un 2.7%. Por otro lado, un 21% se clasifica como otros tipos de infracciones.
El informe también subraya que los accidentes viales afectan desproporcionadamente a los jóvenes: más de un tercio de las muertes corresponde a individuos entre los 15 y 54 años. Del total, el 52.0% pertenece al grupo etario de 15 a 34 años; le siguen aquellos entre 35 y 54 años con un 25.3%, mientras que los mayores de 55 años representan un 19.2%. Los menores de 15 años constituyen el grupo más pequeño con solo un 3.5%. De estas víctimas fatales, el 85.9% son hombres y el 13.3% mujeres.
En cuanto a los medios utilizados durante los accidentes, el informe indica que, en 2023, el 68.7% de los fallecidos viajaban en motocicletas o pasolas, lo que resalta su predominancia frente a otros modos de transporte. Los atropellos a peatones representaron el 13.5%, seguidos por automóviles (5.9%), yipetas (4.1%) y otros medios (7.9%).
Geográficamente, el 40.2% de las muertes se registraron en carreteras; un 24.9% en calles; un 17.8% en avenidas; un 14.1% en autopistas; y un preocupante 3.1% en otras vías. Respecto a las provincias con mayores tasas de mortalidad por accidentes, figuran La Altagracia (40.2), San José de Ocoa (38.0) y María Trinidad Sánchez (37.7) por cada 100,000 habitantes. En contraste, Santo Domingo, el Distrito Nacional y Santiago tienen las tasas más bajas con cifras que oscilan entre 8.3 y 11.3 fallecidos por cada 100,000 habitantes respectivamente. A pesar de tener la mayor tasa de heridos por accidentes viales, el Distrito Nacional no figura entre las provincias con más muertes.
El promedio anual durante los últimos cinco años (2019-2023) muestra que se han producido aproximadamente 1,711 accidentes fatales en el lugar del incidente, según datos de la ONE.













