La región de América Latina y el Caribe (ALC) está enfocando sus esfuerzos en fortalecer el financiamiento internacional y consolidar alianzas que permitan movilizar recursos esenciales para avanzar hacia el desarrollo sostenible.
El informe “Perspectivas Económicas de América Latina 2024“, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y otros organismos multilaterales, destaca que la región enfrenta retos, como altos niveles de endeudamiento, crecientes necesidades de financiamiento climático y limitaciones en la productividad.
Resalta la importancia de instrumentos financieros innovadores como una de las estrategias para catalizar más recursos para la región a través de bonos verdes, sociales, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad (GSSS), diseñados para canalizar recursos hacia proyectos de transición energética, adaptación climática y reducción de desigualdades. A la vez, subraya que los bonos de catástrofe y los canjes de deuda por naturaleza pueden ser soluciones para mitigar los impactos de desastres naturales y preservar ecosistemas.
Además, el estudio explica que la colaboración multilateral y bilateral emerge como un factor para optimizar el financiamiento en la región con iniciativas como la Agenda Global Gateway UE-ALC, cuyo objetivo es movilizar 45,000 millones de euros hacia 2027, pone en evidencia el potencial de estas alianzas para los flujos de recursos. Así la cooperación entre bancos de desarrollo nacionales, regionales y multilaterales podrá garantizar inversiones sostenibles y de alto impacto.
Asimismo, la sostenibilidad de la deuda sigue siendo una preocupación, ya que actualmente, representa el 12.2% de los ingresos fiscales en la región, una cifra superior al promedio del 4.8% registrado en los países de la OCDE. Para abordar esta situación, las instituciones recomiendan ampliar las opciones de financiamiento sostenible, mejorar las regulaciones y atraer mayor inversión privada.
Por esta razón y de cara a la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, programada para 2025, ALC tiene una oportunidad para promover reformas que alineen los flujos financieros con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El informe destaca que este evento podría ser determinante para impulsar la creación de taxonomías sostenibles y fortalecer los marcos de inversión en la región.
Por otro lado, resalta el impacto de las remesas y la filantropía, gracias a que las mismas representan un flujo constante de recursos hacia las comunidades más vulnerables, mientras que las contribuciones filantrópicas internacionales apoyan iniciativas en áreas como la protección ambiental y el fortalecimiento de la sociedad civil, las cuales complementan los esfuerzos públicos y privados en ALC.
También enfatiza que una agenda unificada y coordinada permitirá a los países de la región maximizar el impacto de sus recursos y posicionarse de manera efectiva en el debate global sobre financiamiento para el desarrollo. Esto incluye no solo una mejor movilización de recursos, sino también una gobernanza participativa que fomente la confianza y garantice resultados sostenibles.













