La única forma que hay para revertir la presión tributaria es mejorar la calidad del gasto, restituir la confianza, crear un sistema de arbitraje en la sociedad y hacer el Estado un ente eficiente, asegura el economista Miguel Ceara Hatton en un análisis titulado “Más impuestos y la misma presión tributaria: ¿Por qué?”
“Primero hay que mejorar la calidad del gasto y luego plantear la revisión de los impuestos, sino seguiremos creando nuevas figuras impositivas que se evaden y eluden, manteniendo la misma presión tributaria”, asegura Ceara Hatton, consultor y miembro del equipo económico del opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Para 2017 –indica el economista– la Dirección General de Presupuesto ha supuesto que el PIB nominal será RD$3.6 millones de millones y crecerá a una tasa de 8.9% con relación a 2016, ello implica que los ingresos tributarios crecerían 9.48% para alcanzar un nivel de RD$488 mil millones.
Sin embargo, el Gobierno proyecta RD$501 mil millones, lo que implica una diferencia de RD$13.6 mil millones equivalentes a 0.38% del PIB, añade. Esta diferencia se puede atribuir a los esfuerzos que hará el Gobierno por mejorar la eficiencia en la aplicación de las leyes tributarias, reflexiona.
La presión tributaria es la relación entre el monto total de impuestos que paga la sociedad en relación al PIB, explica Ceara Hatton y refiere que este año se encuentra en un 13.7%.

“Esta cifra puede ser cuestionada por los dominicanos y dominicanas que pagan impuestos, al considerar que está subestimada dado que en general los servicios públicos hay que pagarlos por lo menos dos veces, de manera que el paga impuesto tiene una presión tributaria mucho mayor. Por ejemplo, la electricidad se le paga a las EDES pero al mismo tiempo hay que tener planta, seguridad (se paga la policía vía impuestos y hay que tener seguridad privada -los que pueden), igual ocurre con el agua, la salud, la educación, etc.”.
“También está una crítica más sofisticada del mismo cálculo del PIB, el cual puede ser considerado como sobrevalorado, sin embargo, esa cifra es validada oficialmente por los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial y la Cepal de forma que es una cifra aceptada”, dice.
El especialista traza un mapa histórico de la presión tributaria y los mecanismos utilizados por los gobiernos para utilizarla como instrumento de desarrollo económico.
En la década del 80 y del 90 –indica– la presión tributaria aumentó y paró esa tendencia en la década del 2000. De ahí en adelante se ha estancado (la presión tributaria media está entre 13.3% a 13.5%). Sostiene que la volatilidad o la inestabilidad de la presión tributaria tiende a reducirse en el tiempo y ese comportamiento es más marcado desde 2011 en adelante, aunque desde 2005 en adelante la volatilidad es menor que la media del período 1980 a 2017.
Es decir, la evidencia empírica muestra que a partir de 2005 la presión fiscal se ha estabilizado en 13.5% y con poca dispersión (poco volátil).
“En la década del 2000 se establecen 20 disposiciones legales, de las cuales entre 2000-2004, cuando se produjo la crisis financiera provocado por la quiebra del Baninter, se promulgaron 9, entre las más importante están: la Ley 112-00 de Hidrocarburo, Ley 146-00 de Reforma Arancelaria, Ley 147-00 de Reforma Tributaria, entre otras. En esos 4 años la presión fiscal se movió entre un máximo 13.5% en 2001 y 11.7% en 2003, pero se mantuvo en promedio en 12.7%”.
Del 2005 en adelante se han promulgado 11 leyes, las cuales incluyen varias reformas “fiscales”, “tributarias” y de “eficiencia”. Entre finales de 2004 y 2007 se introducen varias figuras impositivas a través de la Ley 288-04 de Reforma Fiscal, la Ley 557-05 de Reforma Tributaria, la Ley 495-06 de Rectificación Tributaria, la Ley 173-07 de Eficiencia Recaudatoria, Ley 183-07 de Amnistía Fiscal entre otras leyes que llevan la presión tributaria a 14.9%, el nivel más elevado de los 37 años analizados (creo que al nivel más elevado desde que se registran cifras macroeconómicas en 1947.
Pero a partir de ese año sobreviene la debacle en la presión fiscal y pierde 2.7% del PIB hasta colocarse en 12.2% en 2010, y mantener una media de 2005 en delante de 13.5% del PIB, indica.
Es evidente – concluye – “que la presión fiscal no aumenta a pesar de los dispositivos tomados cuyos impactos son reducidos y momentáneos. Sin embargo, adelanto como hipótesis que esta situación se debe a la falta de credibilidad en el Estado que opera fuera de su propia legalidad, donde se ha colocado a la República Dominicana entre los países con mayor desviación y despilfarro de fondos públicos en el mundo, así como con una práctica generalizada de sobornos y cobros ilegales desde el gobierno, donde la impunidad y la corrupción son la norma, con una institucionalidad ineficiente (hay que pagar varias veces por el mismo servicio público), donde los impuestos sirven para financiar un clientelismo galopante y la voracidad del partido gobernante”.












