La decisión de “dejar el nido” o el hogar familiar marca un hito significativo en la vida de cualquier persona. Ya sea por motivos de estudios en el extranjero, el deseo de forjar un nuevo camino o incluso el matrimonio, este paso representa el inicio de una etapa en la que se asume la gestión diaria con recursos propios. Sin embargo, esta “autonomía” conlleva una serie de responsabilidades (y obligaciones), entre las que resalta la gestión financiera.
Idealmente, antes de que los jóvenes se independicen, los padres deberían impartirles conocimientos sobre presupuesto personal. No obstante, no siempre los progenitores cuentan con las herramientas necesarias para educar financieramente a sus hijos en la infancia o adolescencia. Por ello, al momento de abandonar el hogar familiar, es crucial no solo contar con ingresos fijos y ahorros suficientes, sino también reflexionar sobre cuestiones fundamentales como: ¿Cuánto cuesta realmente independizarse en términos financieros de la familia?
Esta pregunta es común entre los jóvenes, pero su respuesta varía según diversas variables. ¿Se optará por alquilar o adquirir una vivienda propia? ¿La independencia será en solitario o en compañía de una pareja o amigo? Estas decisiones impactan directamente en las implicaciones económicas del proceso. Vivir solo puede significar asumir una carga financiera mayor, mientras que compartir gastos puede aliviar parte del peso económico.
Algunos aspectos esenciales para considerar
Calcular los gastos iniciales. Dejar el hogar familiar generalmente implica un desembolso considerable. Es fundamental informarse sobre los costos asociados a una vivienda, ya sea propia o en alquiler, así como la ubicación que se desea. Además, no se deben pasar por alto los gastos relacionados con la mudanza y la adquisición de muebles y utensilios necesarios para un nuevo hogar.
Elaborar un presupuesto. Esta herramienta es indispensable antes de salir “de la falda de mamá”. Un presupuesto bien estructurado permitirá asegurar que se pueden cubrir los gastos diarios sin depender del apoyo financiero parental. Es recomendable incluir en él todos los gastos recurrentes como la compra mensual del supermercado, las facturas de servicios básicos (electricidad, agua e internet), transporte y entretenimiento.
Considerar implicaciones económicas: Independizarse siendo soltero o soltera implica compromisos económicos adicionales como rentar una vivienda o ahorrar para adquirirla o para más adelante financiar una parte. A pesar de estos desafíos iniciales, a largo plazo las condiciones pueden resultar favorables. Con disciplina y cuidado en la gestión financiera, se pueden obtener beneficios significativos como ahorrar más, crear un buen historial crediticio y tener mayor privacidad.
Incorporar el ahorro a las metas. En esta nueva etapa, es vital mantener buenos hábitos financieros o adoptarlos si aún no se han establecido. No dejar de ahorrar debe ser una prioridad; además, es recomendable educarse financieramente para alcanzar metas a largo plazo y comenzar desde joven a construir un plan de jubilación.









