La decisión del presidente Luis Abinader de destituir, sustituir y remover algunos funcionarios es correcta, pues se hacía necesaria una renovación, aunque sea parcial, del gabinete gubernamental.
Es posible que algunos cambios no hayan sido tan acertados como otros, pero no hay dudas de que, en el caso de algunas instituciones, algo había que hacer. Se destaca, por ejemplo, el caso del Ministerio de Educación. Aunque Ángel Hernández pueda tener las mejores intenciones, no hay dudas de que su gestión fue poco eficiente, tanto en la parte administrativa como en sus relaciones con entes vinculados al sector.
En su primera gestión gubernamental, el presidente Abinader no logró alcanzar ningún avance en materia educativa. De hecho, lo que ha habido es un retroceso en la calidad de la educación y en la cobertura. Por eso, ha de entenderse que ahora, en su segundo mandato, desee dejar alguna impronta en educación. Ese cambio fue correcto.











