República Dominicana no solo es uno de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático debido a su ubicación geográfica, sino que enfrenta otros retos medioambientales como la precariedad de las infraestructuras, la gestión de residuos sólidos y las emisiones de gases de efecto invernadero.
De hecho, el sector de la construcción representa un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el ámbito mundial, por lo que requiere alcanzar la neutralidad de carbono en todo el ciclo de vida, aumentar la circularidad y eficiencia en el uso de los recursos e impulsar un despliegue amplio de la construcción resiliente y sostenible.
Este planteamiento pertenece a la directora ejecutiva de Asociación Dominicana de Productores de Cemento (Adocem), Julissa Báez, quien sostuvo, además, que estos desafíos exigen un trabajo multidisciplinario y multisectorial, donde la industria del cemento y concreto contribuyan al desarrollo y la resiliencia del país a través de diferentes iniciativas.
En una entrevista concedida a elDinero, Báez destacó la importancia de alianzas público-privadas para lograr acceso al capital para el desarrollo de infraestructuras y construcciones sostenibles. Además, resaltó la necesidad de intercambio de conocimientos, tecnologías, marcos jurídicos y normativos, que faciliten el camino hacia la sostenibilidad del sector.
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), Max Puig, señaló que el país requiere de construcciones resilientes ante los efectos del cambio climático, que incluyan “nuevos paradigmas y criterios”.
“República Dominicana pierde cada año el 0.9% de su producto interno bruto en edificaciones y viviendas como efecto del cambio climático. Es decir, casi el 1% de toda la riqueza generada, eso significa que cada año hay que construir de nuevo”, afirmó.
El 30% de la población dominicana es vulnerable a fenómenos climáticos extremos, de acuerdo con datos del informe “BIDeconomics República Dominicana: panorama de oportunidades”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que establece, además, que se han reconstruido más de 1,000 puentes debido a eventos climáticos entre 2016 y 2022, a un costo de US$700 millones.
De su lado, la ejecutiva de Adocem explicó que la industria de cemento en el país ha desarrollado una hoja de ruta para lograr la reducción de emisiones de carbono mediante la producción de cemento con menor impacto ambiental, el uso de combustibles alternativos y la incorporación de materiales suplementarios.
“La industria dominicana del cemento ha hecho de la gestión ambiental un elemento estratégico clave en sus operaciones, teniendo como uno de sus principales ejes el tema del impacto al cambio climático”, aseguró Báez, al indicar que el uso el cemento en los nuevos tiempos es una de las soluciones más eficientes en la mitigación y adaptación al cambio climático.
Dijo que eso implicó consolidar los números de la industria, estimar y determinar sus emisiones y evaluar potenciales de reducción para generar y determinar una estrategia en conjunto que mejore las tecnologías y procesos con el fin de alcanzar las metas previstas por el Estado hacia 2030.
No obstante, consideró que reducir los niveles de carbono es posible con los esfuerzos de todos los sectores de la sociedad.
“Se requerirá una transformación de nuestra infraestructura que sea más eficiente en carbono y a la vez más resiliente a las consecuencias inevitables del cambio climático”, señaló, al tiempo de afirmar que esto representa un desafío y una oportunidad para la industria cementera en la reducción de emisiones en sus operaciones.
“Si bien la descarbonización del sector construcción es un desafío, hay que verlo también como una gran oportunidad”, precisó la ejecutiva, al precisar que esa industria impulsa soluciones como el uso de materias primas alternativas como los residuos y subproductos de otros procesos industriales, así como la elaboración de nuevos cementos bajos en carbono.
Cambio climático
Según los datos más recientes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la temperatura media mundial cercana a la superficie promediada anualmente en 2024 fue de 1.55 °C ± 0.13 °C por encima de la media de 1850-1900.
El 2024 fue el año más cálido en el registro de observación de 175 años. El año más cálido anterior fue 2023 con una anomalía de 1.45 °C ± 0.12 °C. Asimismo, la OMM indica que el aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera causado por el hombre es el mayor impulsor del cambio climático.
Señala, también, que el CO2 representa alrededor del 66% del forzamiento radiactivo de todos los gases de efecto invernadero de larga vida desde 1750 y alrededor del 79% del aumento durante la última década. De hecho, las concentraciones atmosféricas actuales de CO2 son más altas que en cualquier otro momento en al menos dos millones de años.













