En el artículo anterior hablamos de la gran impunidad que afecta a la sociedad dominicana debido a la falta de un régimen de consecuencias que enfrente a las mafias que corrompen todo el tejido social.
Esta situación está generando pérdidas y crisis en diferentes niveles de la economía del país, así como un deterioro de la moral social, sin que observemos intención ni voluntad por parte del liderazgo político y empresarial para enfrentar este mal, ni acciones concretas por parte de las instituciones responsables.
Esta vez intentaremos establecer las afectaciones y el impacto de las operaciones fraudulentas, así como su crecimiento e incentivo ante la ausencia de consecuencias punitivas para sus autores, lo que resulta en un incremento anual de las pérdidas económicas y de la credibilidad del sistema y del país. Esto, tomando en cuenta el informe sobre las pérdidas publicado la semana pasada por la Superintendencia de Bancos.
1. Pérdida de confianza en el sector financiero.
Cuando los bancos incurren en fraudes, lavado de dinero, préstamos irregulares o manipulación de tasas, complicidad con los estafadores y no enfrentan consecuencias claras ni proporcionales:
Se erosiona la confianza del público e inversionistas, aseguradoras y reaseguradoras en el sistema financiero del país.
Las aseguradoras que tienen exposición a títulos de deuda o acciones bancarias pueden sufrir deterioro patrimonial al verse afectado el valor de esos activos.
Aumenta el riesgo reputacional de estar asociadas con instituciones financieras sancionadas o en investigación, lo cual puede generar problemas de imagen, regulatorios y comerciales, afectando otros sectores y al país.
2. Deterioro del perfil nacional de riesgo país.
Un entorno de impunidad financiera impacta directamente en la percepción de riesgo del país:
Las agencias calificadoras pueden degradar la calificación soberana o del sector financiero.
Esto tiene un efecto en cadena: a las aseguradoras se les exige justificar la ubicación de sus reservas técnicas y el perfil de riesgo de sus inversiones. Si las instituciones donde invierten pierden calificación, esto afecta negativamente sus propios ratings.
Un país con baja credibilidad financiera puede perder acceso a mercados internacionales de reaseguro y capital, encareciendo la operación del seguro.
Un ejemplo claro fue Panamá tras el escándalo de los “Panama Papers”, que derivó en una mayor vigilancia y restricciones por parte de la comunidad europea.
Las aseguradoras enfrentan mayores primas de reaseguro, especialmente en líneas sensibles como Seguro de crédito y caución D&O (Directors & Officers), BBB (Bankers Blanket Bond), pólizas de crimen financiero y la póliza normal de Fidelidad Robo y Atraco o 3D.
Esto puede, incluso, llevar a restricciones de capacidad reaseguradora, afectando la posibilidad de emitir nuevos negocios en ciertas líneas.
3. Aumento de siniestralidad en líneas financieras.
El deterioro ético y legal de los bancos provoca un alza en las reclamaciones en seguros especializados:
En D&O, las reclamaciones por mala praxis de directivos se incrementan cuando no existen consecuencias legales claras, como no someter ante la justicias a los desfalcadores conocido, como esta sucediendo.
En E&O (Errores y Omisiones) y Fidelity (delitos financieros), la falta de persecución penal fomenta el uso abusivo de pólizas para cubrir actos fraudulentos, generando riesgos morales y distorsiones en la suscripción.
En el caso de BBB, la siniestralidad puede hacer inviable la colocación de estos productos en el mercado internacional.
4. Mayor escrutinio internacional y barreras regulatorias.
Un sistema financiero con antecedentes de fraude o lavado de activos e impunidad es blanco de medidas por parte de organismos internacionales:
Países con debilidades en cumplimiento de normas AML/CFT (Anti-Money Laundering / Combat Financing of Terrorism) pueden ser incluidos en listas grises o negras por la UE o el GAFI.
Esto puede traducirse en restricciones operativas para empresas aseguradoras y bancarias.
Tributación especial o bloqueos a operaciones transfronterizas, como sucedió recientemente con Panamá.
5. Desconfianza del consumidor y afectación de la bancaseguros.
Cuando el sistema bancario pierde credibilidad se disminuye la venta de productos combinados (seguros vinculados a hipotecas, tarjetas, cuentas corrientes, etc.). Las alianzas estratégicas de bancaseguros pierden efectividad y valor comercial.
El consumidor final evita productos complejos, lo que se traduce en menor inclusión financiera y aseguradora, y la oportunidad de desarrollar nuevos modelos y canales de distribución.
Si el país no ofrece un entorno confiable, pierde acceso a estos desarrollos, limitando el crecimiento del sector asegurador.
La banca deja de ser un aliado estratégico para la expansión del seguro, en detrimento de la inclusión y penetración del mercado.
En resumen, los fraudes bancarios y su negativa a judicializar a los desfalcadores y red mafiosa que producen perdidas millonarias como dice el informe de la Superintendencia de Bancos, no solo afectan a los bancos, sino que contaminan todo el ecosistema financiero.
Para el sector asegurador, esto se traduce en pérdida de confianza, aumento de riesgos, restricciones reaseguradoras y menor capacidad de crecimiento.











