“Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos y reflexivos puede cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado”. Margaret Mead
Aunque sorprenda -y resulte inaceptable- el torrente de críticas contra la Dirección Ejecutiva del INABIE carece, en su mayoría, de sustento jurídico y de base fáctica sólida, aunque algunas inquietudes puedan ser legítimas. Se acusa a la gestión de apartarse de su obligación legal de favorecer a las Mipymes e, incluso, de impulsar “empresas fantasmas”.
Para comprender el origen de la controversia basta analizar los primeros meses del mandato de Víctor Castro, iniciado en noviembre de 2021, cuando afloró un complejo entramado de contratos del Programa de Alimentación Escolar (PAE) que privilegió con descaro intereses privados por encima de la transparencia y la excelencia del servicio. Al soslayar deliberadamente la normativa vigente, los procedimientos de licitación y los principios de buena gobernanza, el mecanismo fraudulento de adjudicación de entonces vulneró de manera flagrante el derecho de los estudiantes a recibir un servicio eficiente, responsable y ajustado a los estándares legales.
Quienes vieron desmontadas sus concesiones -nutridas con recursos públicos para alimentación escolar- nunca perdonaron la decisión de eliminar esos accesos privilegiados, en su mayoría ilegítimos, por centenares de millones de pesos. Sin embargo, esa misma nefasta herencia funcionó como catalizador para dotar a la nueva dirección de un propósito claro: restaurar la equidad y la legalidad en cada proceso de contratación.
Uno de los ejes estratégicos de esta reorientación ha sido propiciar el acceso de las Mipymes a un mercado público de muchas aristas y complejidades. El objetivo no consiste solo en apuntalar su salud financiera, sino también en elevar la calidad de su gestión, optimizar procesos y fomentar una cultura empresarial basada en la excelencia sistémica. De este modo, el INABIE trasciende la mera asignación de recursos y se erige en motor de transformación del tejido productivo local, creando capacidades que perduran más allá de un balance contable.
Los datos confirman esta tendencia: en la Jornada Escolar Extendida, los suplidores adjudicados pasaron de 1 500 en 2022 a 1 993 en 2024, lo que supone un alza del 33 %. En Utilería Escolar, el número de proveedores creció de 145 en 2023 a 453 en 2025, un aumento del 212.4 %. Además, las Mipymes lideradas por mujeres elevaron sus adjudicaciones de 57 en 2021 -equivalentes al 25.2 % del total- a 602 en 2024, representando ya el 41.4 %.
Estas cifras demuestran que el infundio de favorecer “empresas fantasma” o de desatender a un segmento productivo tan diverso carece de fundamento. En realidad, el INABIE cumple con la Ley 340-06 y su reglamento (Decreto 416-23), que reservan cuotas presupuestarias obligatorias del 15 % para las Mipymes y del 5 % para las gestionadas por mujeres, promueven procedimientos exclusivos para la adquisición de bienes y servicios de origen local y exigen concursos con criterios claros, plazos razonables y requisitos proporcionales, eliminando barreras de acceso.
El estricto acatamiento de estos mandatos ha fortalecido de manera significativa el entramado productivo local, impulsando la generación de empleo digno, la reducción de la pobreza y la implementación de incentivos que favorecen el nacimiento de nuevas iniciativas empresariales. Al mismo tiempo, este enfoque favorece la competitividad y asegura la viabilidad y el crecimiento sostenible de estas empresas a mediano y largo plazo.
Más allá de los números, esta política converge con el objetivo superior del Estado: garantizar el bienestar estudiantil. Es un compromiso intra e intergeneracional que va más allá de la entrega de insumos y alimentos; aspira a cimentar un modelo de desarrollo equitativo y sostenible, donde cada niño cuente con oportunidades reales para potenciar su desarrollo cognitivo, crecimiento integral y progreso duradero.
En definitiva, la única constante en esas declaraciones es la desinformación que, revestida de crítica, busca minar los logros alcanzados. No obstante, la evidencia demuestra que el INABIE registra de manera demostrable avances cualitativos y cuantitativos significativos, contribuyendo a la transformación de las Mipymes en verdaderas aliadas del bienestar escolar.











