Desde 2020, las personas han entendido la importancia del autocuidado, lo que ha llevado a las empresas a implementar una cultura organizacional centrada en garantizar el bienestar de los colaboradores para, de esta forma, retener el talento.
Sin embargo, en un mundo cada vez más rápido y dinámico, las personas se enfrentan a altos niveles de estrés y ansiedad, que muchas veces limitan que puedan tener un buen desempeño. Según el informe “Los mejores lugares para trabajar: empresas que cuidan 2025”, elaborado por Great Place To Work, el “burnout” (estado de agotamiento mental, emocional y físico) no siempre llega con una crisis; “muchas veces se instala de a poco hasta que impacta directamente en la motivación, el desempeño y la permanencia de los equipos”.
Esto hace vital que las empresas aprendan a detectar a tiempo estas señales, ya que les permite actuar antes de que el desgaste se convierta en rotación o pérdida de compromiso. El estudio indica que la desconfianza en el liderazgo es una de las alertas que da el equipo. “Las personas empiezan a sentir que lo que se dice no se cumple. Principalmente, perciben incoherencias entre el discurso y las acciones de quienes lideran”, indica el documento.
Otro aspecto que llama la atención y que genera estrés en los equipos es la sensación de control excesivo. El estudio indica que el micromanagement hace que los colaboradores sientan que no tienen autonomía para tomar decisiones o gestionar su trabajo.
La comunicación es clave para las empresas. Por lo tanto, cuando los equipos se enteran tarde o nunca se les informa sobre los cambios importantes, se genera falta de claridad y se alimentan la ansiedad y el desgaste.
“Atender estas señales es una estrategia efectiva para prevenir el burnout en la organización y cuidar a los colaboradores”, destaca el estudio, que consultó a más de 200 empresas.
Cultura de cuidado
De acuerdo con Great Place To Work, es necesario fomentar una cultura que cuide y motive a los colaboradores para que den lo mejor de sí. “Cuidar no es solo una reacción frente al desgaste. Es una decisión estratégica que se refleja en la forma de liderar, en cómo se vive el propósito, en las políticas de equilibrio y en el diseño consciente de entornos que priorizan lo humano”.
Para lograrlo, es necesario que haya un liderazgo cercano. “En las empresas que cuidan, el liderazgo no se percibe como una figura distante: se siente cercano, humano y presente. Es ahí donde empieza a construirse la confianza”.
Explican que “a medida que las organizaciones crecen, sostener esta cercanía es un desafío, pero también una oportunidad estratégica: cultivar líderes accesibles que reconozcan, involucren y se interesen genuinamente por su equipo impacta directamente en el bienestar, la motivación y la permanencia. Las empresas que cuidan lo entienden bien: liderar también es cuidar”.
En los mejores lugares para trabajar de este ranking, “las personas no sienten que simplemente cumplen un rol: sienten que están marcando una diferencia”. El documento precisa que “esa percepción (la de ser parte de algo más grande) fortalece el compromiso individual al mismo tiempo que sostiene culturas organizacionales con propósito compartido”.
Una empresa que procura el bienestar de sus colaboradores aumenta su productividad y compromiso. “Esta cultura del cuidado no se limita al horario. Incluye también la salud emocional, el respeto por los tiempos individuales y el reconocimiento justo del esfuerzo”.










