La brecha de acceso financiero entre hombres y mujeres ha disminuido con el tiempo, pero continúa siendo un obstáculo para el desarrollo económico equitativo. En América Latina y el Caribe, representantes del sector multilateral y de la banca coincidieron en que el diseño de soluciones basadas en datos, alianzas estratégicas y enfoques diferenciales son clave para acelerar la inclusión financiera femenina en la región.
El tema fue tratado durante el panel “Impulsando la inclusión financiera de mujeres emprendedoras a través de datos: alianzas estratégicas y programas multilaterales”, celebrado en el III Congreso Latinoamericano de Banca Sostenible e Inclusiva, en República Dominicana.
La directora de la Women Entrepreneurs Finance Initiative (We-Fi) del Banco Mundial, Wendy Teleki, destacó que sin datos desagregados por género, es imposible diseñar políticas efectivas que respondan a las necesidades reales de las mujeres emprendedoras. “Necesitamos más datos y mejor información. Sin datos desagregados por sexo, ubicación geográfica y otros factores relevantes no podemos diseñar productos financieros adecuados ni medir su impacto”, afirmó.
Explicó que la recopilación y análisis de información específica sobre acceso a crédito, uso de servicios financieros digitales y comportamiento de pagos permiten identificar obstáculos y diseñar soluciones adaptadas.
Teleki resaltó que las mujeres no solo enfrentan barreras para acceder al crédito, sino también en otros servicios financieros como seguros, pagos digitales y cuentas de ahorro. Además, mencionó que las mujeres empresarias tienden a operar en sectores de menor productividad, y muchas veces lo hacen en condiciones informales, lo que agrava su exclusión financiera.
“El desafío no es solo facilitar el acceso al financiamiento, también garantizar que este acceso sea significativo y adaptado a las condiciones particulares de las mujeres”, sostuvo.
Por su parte, la directora regional del ConsumerCentriX, Anna Gincherman, en el mismo panel realzó que las alianzas entre instituciones financieras, Gobiernos, donantes y el sector privado son fundamentales para escalar soluciones efectivas y sostenibles.
Puntualizó que muchas veces las iniciativas fracasan por falta de coordinación entre los actores del ecosistema financiero. “Una alianza bien estructurada puede ayudar a identificar las brechas, diseñar intervenciones basadas en evidencia y escalar programas exitosos. Pero esto requiere voluntad política, compromiso institucional y visión de largo plazo”, enfatizó.
Por esta razón, ambas destacaron la importancia de los programas multilaterales como instrumentos para movilizar recursos financieros y técnicos, fomentar el intercambio de buenas prácticas y generar incentivos para la innovación en productos financieros con enfoque de género.
Progreso
Entre las iniciativas está We-Fi, que ha movilizado más de US$360 millones en inversiones para proyectos de inclusión financiera de mujeres empresarias en países en desarrollo, y programas financiados por organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fundación Mastercard, que trabajan con bancos locales para desarrollar productos dirigidos a mujeres emprendedoras. Otro de los puntos destacados del panel fue el llamado a institucionalizar el uso de datos desagregados por sexo para tomar decisiones de política pública y diseño de productos financieros.
Teleki explicó que “no se puede mejorar lo que no se mide. Necesitamos que las instituciones financieras y los Gobiernos prioricen la recolección y el análisis de datos con enfoque de género”. Añadió que, sin estos datos, resulta difícil comprender cómo las mujeres utilizan los servicios financieros.
Mientras que Gincherman advirtió que “la falta de datos de calidad lleva a suposiciones erróneas que pueden perpetuar desigualdades”. Hizo hincapié en la importancia de desarrollar capacidades dentro de las entidades financieras para utilizar la información en la toma de decisiones. “Los datos no deben ser solo un requisito para los informes, sino una herramienta activa de gestión”, subrayó.
Ya que los productos y servicios financieros deben considerar las necesidades, sus patrones de ingreso, responsabilidades de cuidado y condiciones de informalidad.
Ambas especialistas enfatizaron que la inclusión financiera con enfoque de género no es solo una cuestión de equidad, sino una oportunidad económica para la sociedad.
Estudios del McKinsey Global Institute han estimado que cerrar la brecha de género en participación económica podría agregar hasta US$12 billones al producto interno bruto (PIB) global para 2025.
“Invertir en mujeres empresarias no es filantropía. Es una decisión inteligente desde el punto de vista económico y de desarrollo social”, enfatizó Gincherman.
WE-FI
El “We Finance Code” es una iniciativa global liderada por la Women Entrepreneurs Finance Initiative (We-Fi), una alianza respaldada por el grupo del Banco Mundial. Su objetivo es reducir las brechas de financiamiento que enfrentan las micro, pequeñas y medianas empresas lideradas por mujeres (mipymes) en países en desarrollo.
El código busca fortalecer el liderazgo institucional, mejorar la recopilación y uso de datos desagregados por sexo, y promover acciones concretas que faciliten el acceso de las mujeres a financiamiento y apoyo no financiero.













