El fallecimiento de dos turistas franceses y las heridas sufridas por al menos cinco personas en un accidente de tránsito ocurrido la noche del pasado sábado en la comunidad de El Catey, municipio de Sánchez, provincia Samaná, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad vial en República Dominicana y sus posibles efectos sobre la competitividad turística del país.
Las víctimas mortales fueron identificadas como Jean Phillippe Champeaux y Severine Yvette Claudette Leuk, quienes viajaban en un microbús de transporte turístico con destino a Samaná tras ingresar al país por el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA). De acuerdo con informes preliminares, el accidente se produjo cuando una camioneta habría realizado una maniobra de rebase de manera imprudente, provocando una colisión frontal con el vehículo en el que se desplazaban los visitantes.
El hecho ocurre en un contexto en el que el país busca diversificar su oferta turística más allá del tradicional modelo de “sol y playa”. Para el economista Huáscar A. Jiménez, presidente del Centro de Estudios de Turismo y Desarrollo Local (Cetdel), el aumento de modalidades como el turismo rural, ecológico, deportivo y de aventura implicará una mayor movilidad de visitantes por las carreteras dominicanas, lo que podría incrementar su exposición a accidentes de tránsito.
“Esto podría aumentar los accidentes y afectar tanto vidas humanas como la imagen internacional del país”, advirtió Jiménez en declaraciones a elDinero. Según explicó, la elevada siniestralidad vial representa un riesgo para la competitividad turística nacional, ya que la seguridad constituye un factor clave en la experiencia y percepción de los visitantes internacionales.
Detalla que mientras el turismo de enclave, característico de los complejos hoteleros todo incluido, limita parcialmente la exposición de los turistas a los desplazamientos terrestres, las nuevas tendencias de viaje demandan recorridos por diferentes regiones del país. “Esto aumenta la importancia de contar con carreteras seguras, una adecuada señalización, una fiscalización efectiva y conductores debidamente capacitados”, expone.
Ante este escenario, Jiménez considera prioritario fortalecer la educación vial, mejorar la infraestructura de transporte, reforzar los controles de tránsito y promover una cultura de movilidad más segura. La seguridad vial, sostiene, debe ser asumida como un componente estratégico para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento del sector turístico.
Las cifras reflejan la magnitud del desafío. Datos del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi), adscrito al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), indican que entre 2016 y mayo de 2026 se registraron al menos 30,522 muertes por siniestros viales en República Dominicana. Solo en 2025, la tasa de mortalidad alcanzó 27.2 fallecidos por cada 100,000 habitantes.
Los accidentes vinculados al transporte turístico también han dejado episodios de alto impacto en los últimos años. En octubre de 2022, un accidente en el Bulevar Turístico del Este dejó cinco fallecidos y más de 40 heridos, entre ellos turistas argentinos y peruanos.
En febrero de 2025, una colisión entre un vehículo turístico y una patana en Verón-Bávaro provocó varios lesionados. Ese mismo año, un choque frontal en la Autovía del Coral dejó dos muertos y cinco heridos, mientras que el volcamiento de una excursión en Jamao al Norte causó seis fallecidos y más de 40 heridos.
Más recientemente, en marzo de 2026, un accidente ocurrido en la Curva del 10, en Cumayasa, provincia La Romana, dejó dos turistas canadienses fallecidos y 18 heridos. De acuerdo con registros recopilados de la prensa dominicana, la región Este concentra la mayor cantidad de eventos fatales relacionados con el transporte turístico, siendo el exceso de velocidad, las maniobras imprudentes y las fallas mecánicas algunas de las causas más recurrentes.
Jiménez expone que el accidente de Samaná se suma así a una serie de incidentes que evidencian la necesidad de fortalecer las políticas de seguridad vial para proteger vidas humanas y preservar la reputación de República Dominicana como destino turístico seguro y competitivo.













