Ante el auge de “periodistas” que usan las redes y otros medios para difamar y extorsionar a figuras públicas, muchos que no eran difamados, pues lo malo que se decía que hacían era verdad, prefirieron aceptar el chantaje y dar dinero a esos para que no dijeran en público lo que sabían.
Eso se extendió más, porque algunos que en verdad eran difamados, también optaron por pagar chantajes en lugar de desmentir o, mejor aún, ir a los tribunales y demandar a los chantajistas disfrazados de periodistas. Hay quienes ven ventajas en una demanda, pues así tienen más notoriedad y no van a la cárcel, porque la ley no implica prisión para esos casos.
Sin embargo, se olvidan de que en la actualidad un proceso judicial implica una serie de trabas, principalmente en el sector financiero y otras áreas, que se la ponen difícil a cualquier ciudadano. Por eso y más, ser demandado sale caro. Si a usted lo difaman, demande, no pague. Ya es hora de frenar esto.











