El presidente Luis Abinader es uno de los dominicanos más y mejor informado sobre lo que acontece en el país. Sin embargo, es un ser humano y, como tal, no puede saberlo todo y tener todos los datos a “flor de mente”, es decir, puede equivocarse, incluso hasta por omisión.
Esto así, porque en ocasiones, en la rueda de prensa LA Semanal, surgen preguntas sobre las que él ofrece respuestas no siempre exactas y muchas veces incompletas en los datos a ofrecer. Algo entendible, pues ya hemos dicho que no es una máquina, es un ser humano con derecho a equivocarse.
El punto es que sus palabras tienden a ser tomadas como una posición oficial del Estado en torno a determinado accionar institucional y eso puede implicar el riesgo de “agrandar” o convertir en realidad cualquier equivocación sobre hay que haya dicho.
De ahí que lo declarado por el mandatario no se tome como lapidario, especialmente los funcionarios.








