Desde el 16 hasta el 20 de este mes, cinco estaciones de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo se encuentran cerradas temporalmente debido a los trabajos de ampliación para permitir la circulación de trenes con seis vagones, cuya entrada en operación está prevista para agosto.
Las estaciones afectadas incluyen: Mamá Tingó (Villa Mella, cerca de la Av. Charles de Gaulle), Gregorio Urbano Gilbert (Ensanche La Paz), Gregorio Luperón (Sol de Luz, Cerros de Buena Vista), José Francisco Peña Gómez (Los Guaricanos) y Hermanas Mirabal (cerca del Parque Mirador Norte).
Durante este período, la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret) ha implementado un servicio de autobuses gratuito a través de la Oficina Metropolitana de Sistema de Autobuses (OMSA), que cubre el trayecto entre las estaciones Mamá Tingó y Hermanas Mirabal, buscando facilitar la movilidad de los pasajeros afectados.
La Opret ha implementado un servicio de autobuses gratuito a través de la OMSA, que cubre el trayecto entre las estaciones Mamá Tingó y Hermanas Mirabal.
Sin embargo, muchos usuarios han expresado su inconformidad con la medida. Las largas filas para abordar los autobuses, especialmente en horas pico, han llevado a varios pasajeros a buscar alternativas, lo que ha representado un aumento en sus gastos de transporte diario.
Las largas filas para abordar los autobuses, especialmente en horas pico.
Es el caso de Marta Abreu, residente en Villa Mella, quien prefiere pagar RD$35 en un carrito público hasta la estación Hermanas Mirabal para evitar la espera. “Tenía mi tarjeta del metro recargada, pero ahora estoy gastando más”, explica.
Otros usuarios, en un intento por ahorrar, optan por caminar desde estaciones cerradas, como José Francisco Peña Gómez, hasta estaciones habilitadas como Hermanas Mirabal, lo cual puede representar más de 10 minutos a pie.
El cierre ha generado un repunte en la demanda de transporte informal, lo que ha beneficiado a choferes de carros públicos y guaguas que circulan por la avenida Hermanas Mirabal. “Ahora tenemos más pasajeros que en días normales”, comenta un chofer de guagua, señalando que el ingreso diario ha aumentado gracias al cierre temporal del Metro.
Los motoconchistas también han aprovechado la situación, aumentando sus tarifas en las paradas cercanas a las estaciones clausuradas, en algunos casos hasta un 50% más. Aunque los usuarios se quejan del alza, la necesidad de llegar a tiempo al trabajo o a la universidad los obliga a pagar.
Por otro lado, las aplicaciones de transporte como InDrive y Uber han registrado mayor actividad en las zonas afectadas, especialmente en las horas de mayor tránsito, entre las 6:00 a.m. y las 9:00 a.m. Esto ha provocado un alza en las tarifas dinámicas que manejan estas plataformas.
Aunque la ampliación del Metro representa una mejora a largo plazo para el sistema de transporte masivo del país, el cierre temporal ha evidenciado la fragilidad del sistema de respaldo ante obras de infraestructura, así como el impacto directo que estas decisiones pueden tener en los bolsillos de los ciudadanos.
Mientras tanto, el sector informal del transporte se ve beneficiado, aunque el alza en los costos para los usuarios pone en evidencia la necesidad de una mejor planificación en los procesos de modernización del sistema de movilidad urbana.