El Gobierno del presidente Luis Abinader tiene presión. La tiene desde diferentes frentes: obras a medio terminar o lentas; falta de recursos o flujo de efectivo que garantice el cumplimiento de metas, deuda en crecimiento y voces que desde diferentes escenarios exigen acciones contundentes contra la aparente incapacidad oficial para gestionar eficientemente los recursos públicos.
Sea lo que sea, sin importar el ángulo del que se mire, hay muchas expectativas insatisfechas en la población. No es un secreto que en la medida en que hay una mejoría en la calidad de vida, en esa misma proporción aumentan las expectativas de la gente.
De hecho, esto lo trata el premio Nobel de Economía, Amartya Sen, quien desarrolló el enfoque de las capacidades, donde el desarrollo se mide por las oportunidades reales que tienen las personas para vivir vidas que valoran.











