En el servicio público hay, y los ha habido y habrá, funcionarios que llegan a una posición creyéndose que estarán ahí para siempre. No bien han calentado la silla consideran que han recibido una herencia.
La verdad no les da en la cara hasta que está cerca la fecha de salida. Es en ese momento cuando se pone de manifiesto la famosa frase “te espero en la bajadita”, que no es más que una advertencia de que recibirás como pago la misma moneda cuando salgas del Gobierno.
En esta historia ha habido “todopoderosos” que una vez se ven fuera del Gobierno vuelven a tomar y a hacer llamadas, lo cual no ocurría mientras disfrutaban de las mieles del poder. ¿Los hay en este Gobierno? Por supuesto. ¿Habrá en otros? Por supuesto. El tema es que muy pocos aprenden la lección que les da la vida. Lo mejor es verlos venir hacia ti, de nuevo, con el rabo entre las piernas y con cara de sinvergüenza.










