Wall Street cerró este viernes una semana con resultados desiguales, como parte del reacomodo de las operaciones bursátiles que vienen registrándose desde las últimas elecciones y con la sensación de que se va pasando ya esa página política.
El Dow Jones de Industriales, el principal indicador, terminó con un descenso del 0.11%, mientras que el selectivo S&P 500 y el índice compuesto del mercado Nasdaq acabaron en verde, aunque con subidas mínimas y que estuvieron a punto de perderse al final.
Tan solo este jueves, el Dow Jones había terminado con un récord histórico, de 19,191.93 puntos, pero este viernes retrocedió casi 22 enteros, después de una jornada en la que se mantuvo todo el tiempo en terreno negativo.
El Dow Jones cerró el balance semanal casi plano, con un ligero avance del 0.1%, mientras que el S&P 500 acumuló un resultado semanal peor, con un descenso del 1%, y el índice del Nasdaq corrió peor suerte, porque perdió un 2.7%.
Aunque tampoco es para preocuparse mucho, porque la referencia que se tiene son los índices del viernes, cuando tanto el S&P 500 como el Nasdaq alcanzaron sus más recientes marcas históricas.
Este viernes pasó, según los analistas, un nuevo capítulo del reacomodo o rotación de títulos que se viene registrando desde la victoria de Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre, privilegiando unos sectores y abandonando otros.
Aunque no es una rotación que parezca vaya a dejar una marca permanente. Si el jueves, por ejemplo, la firma tecnológica Intel cayó un 2.71%, este viernes encabezó las ganancias del grupo del Dow Jones, con una subida del 1.18%.
Pero en lo que sí parecen coincidir los analistas es que el efecto Trump, que generó una serie de alzas tras los comicios, comienza a diluirse, y ahora las alegrías son otras, y también las preocupaciones.
Entre las primeras se encuentra el acuerdo de la OPEP y el ascenso en los precios del crudo: el sector energético se ha apuntado esta semana una subida que es la más alta desde 2009.
Y entre las segundas se encuentra la incertidumbre política que puede surgir en Europa por el referéndum italiano. Está lejos de las prioridades de Wall Street, pero cualquier revuelo político en Europa se sigue con mucha cautela desde el parqué neoyorquino.












