La economía de Israel ha demostrado durante toda su historia que es una de las más resilientes del mundo. Sigue creciendo a pesar del impacto de las guerras en sus sectores productivos.
Con excepción de 2020, que por el impacto del covid-19 cayó en -2.1%, los demás años creció de manera sostenida al registrar un 8.6% en 2021, un 6.5% en 2022, un 2.9% en 2023 y un 0.9% en 2024.
Sin embargo, Esteban Klor, titular de la Cátedra de Economía Política de la Universidad Hebrea de Jerusalén e investigador principal del Instituto Nacional de Estudios de Seguridad, tiene una preocupación: el costo de la guerra que libra Israel con Hamas se ha vuelto insostenible, lo que obligará a su país a buscarle una salida a esta situación.
“No se puede sostener como estamos financiando la guerra con Hamas. No se puede sostener. El Estado de Israel, a diferencia de Ucrania, puede terminar la guerra unilateralmente. Ucrania no puede decir eso. Nosotros sí podemos decirlo: saquemos a los soldados de la Franja de Gaza, logremos algún acuerdo, terminemos así y luego veremos qué pasa si Hamas se queda o no”, afirmó el economista.
Entiende que en determinado momento el gobierno de Israel tendrá que tomar una decisión. En términos personales, considera que por razones políticas no se ha querido hacer, pero eventualmente esta situación no es sostenible. Sostiene que económicamente no es sostenible y no se sabe qué va a pasar ahora. “Si hay una ocupación total de Gaza los gastos son insostenibles, ya que eso implica proveer todos los servicios a la población”, explica Klor.
No duda en afirmar que el costo sería aún más grande si Israel decide finalmente ocupar toda la Franja de Gaza y llegan sanciones de Europa, pues cerca del 30% del comercio exterior se realiza con el bloque europeo.
En todo caso, considera que si hay algunas medidas posiblemente serían para empresas privadas y no para el Gobierno, ya que Israel vende mucha tecnología de seguridad a los países de la Unión Europea.
Klor refiere que Israel llegó a la guerra con una economía con bastante buen estado. Afirma que el crecimiento venía comportándose por encima de la tendencia y la proyección es de que en ese año terminaría en 3.5%. Indica que el impacto de la guerra ha sido tal que en el último cuatrimestre de 2024 la economía cayó -20%.
¿Por qué se dio esta caída tan abrupta? Explica que fue el resultado de las evacuaciones de ciudadanos israelíes en el sur, por el conflicto en Gaza, y los del norte, en la frontera con el Líbano, por el lanzamiento de cohetes que realizaba Hezbolá. Esto implicó que más de 300,000 personas dejaron su trabajo para enlistarse en el Ejército.
Antes de la guerra con Hamas el presupuesto en seguridad del Estado de Israel era el equivalente del 4% del producto interno bruto (PIB), alrededor de 60,000 millones de shekels (US$17,910.4 millones). Luego de iniciado el conflicto, el gasto militar se triplicó, llegando a US$163,000 millones a junio de este año, es decir, US$46,571 millones.
Según Klor, el déficit proyectado para finales de este año es de cerca de un 6%, lo que también se refleja en un aumento del riesgo país, que ha sido rebajado en dos ocasiones desde que empezó la guerra.
Para el profesor de Economía, el gasto militar de Israel, antes de la guerra, era alto para el estándar internacional, pero muy bajo para este país por las razones que todo el mundo conoce. Refiere que, aunque se mantuvo en un 4% como porcentaje del PIB, en términos nominales crecía porque la economía también lo hacía.
Señala que, aunque el presupuesto es relativamente alto, respecto a países acreedores de Israel, como Kuwait (7%) y Arabia Saudita (6), realmente no lo es porque esos Estados del Medio Oriente suelen gastar mucho en defensa. Destaca también a Catar con casi un 5% destinado a esta área.
Klor explica que con ese presupuesto en defensa Israel logró mantener una economía dinámica, a pesar de recibir ataques normales con cientos de cohetes desde el Líbano y la Franja de Gaza. Indica que sólo durante la pandemia hubo una caída del consumo por una disminución generalizada de la actividad económica.
Moneda
Klor explica que cuando empezó la guerra el Shekel enfrentó una corrida y empieza a bajar en el mercado de divisas. Por suerte, indica, el Banco Central logró acumular reservas por US$200,000 millones con los superávits de la balanza comercial que hubo durante los últimos años.
Ese dinero, aclara, no le pertenece el país, sino que son los recursos de que dispone el Banco Central para garantizar la estabilidad del tipo de cambio. Ante una depreciación de aproximadamente un 4% que se dio al comenzar la guerra, el director del Banco Central de Israel informó que esa entidad disponía de US$200,000 millones para enfrentar cualquier eventualidad y que, ante la situación, estaría disponiendo de US$30,000 millones por si alguien quería atacar la moneda.













