La línea 2C del Metro de Santo Domingo ha sido noticia por reiterados incidentes de terminación que plantean cuestionamientos sobre la calidad de la obra.
Esta realidad, que se ha convertido en una constante de la última etapa de su ejecución, no debe reducirse a una serie de episodios aislados. Más bien, es una señal de alerta respecto a la calidad. La confianza se construye con credibilidad.
Ha de suponerse que no tiene problemas estructurales, pero con tantas denuncias cualquiera duda. Otro aspecto a considerar es que esta obra tiene atraso en su cronograma de ejecución, lo cual se convierte en una variable negativa.
Si bien es una obra que genera incertidumbre, por todo lo que ha pasado con ella, tocará a las autoridades dar toda la información técnica pertinente para que goce de la confianza que necesitan los usuarios para su utilización.










