El apagón general que afectó recientemente al país cobró cabezas en la administración pública. Dos funcionarios fueron destituidos por el presidente Luis Abinader. Uno de ellos es el relacionado con la operatividad del Metro de Santo Domingo. Su titular, en un intento por explicar lo que pasó con ese sistema, puso al desnudo su descuido en cuanto a la obligada labor de mantenimiento.
El otro, titular de la empresa del Estado desde donde se produjo el apagón, fue cambiado como una especie de castigo ante algo que no debería ocurrir, aunque puede ocurrir, independientemente de que se esté haciendo una administración efectiva en el lugar.
En éste último punto es bueno tener cuidado. Si el Gobierno decide cambiar a cada titular de la ETED cuando se produzca un apagón general, podría estar abriendo la compuerta del sabotaje cuando alguien quiera afectar al funcionario de turno. Cuidado con eso. Los cambios no siempre son buenos.











