La comedia es el género por excelencia en República Dominicana. Aunque la industria cinematográfica se está consolidando con otros géneros como el drama, las películas biográficas, los documentales y hasta acción y animación, la comedia sigue siendo la “fórmula perfecta”, no solo porque su rentabilidad es más alta, sino que también conecta más con el público dominicano.
De acuerdo con el cineasta Yoel Morales, quien dirigió el filme “Medias Hermanas”, la comedia criolla tiene como elemento principal la idiosincrasia dominicana. “Tenemos una perspectiva de la vida muy particular, incluso afrontamos el dolor desde el humor”, expresa a elDinero.
Morales subraya que, aunque es uno de los más difíciles de producir debido a las especificaciones que tiene, exhibe el mayor potencial para desarrollar la industria cinematográfica dominicana.
La Dirección General de Cine (DGCine), en el Portal de Datos Abiertos, informa que 12 filmes criollos de comedia recaudaron RD$267.7 millones en el período 2020-2025. Los más taquilleros han sido “Los rechazados” (RD$53,257,643), “Colao 2” (RD$27,122,082), “Malos padres” (RD$26,384,527), “El heredero” (RD$22,055,658), así como “Perdiendo el juicio” (RD$21,964,495).
Sin embargo, el cineasta ve positivo que se exploren otros géneros como terror, ciencia ficción, así como fantasía. Además, explica que a menudo el drama se convierte en el vehículo más adecuado para presentar las historias de denuncia, no obstante, la comedia podría ser ideal para hacer una crítica social.
El director afirma que República Dominicana cuenta con condiciones para exportar sus producciones cinematográficas. “Durante los primeros años, la comedia fue muy pensada para el público local y la diáspora, pero se están haciendo muchos esfuerzos para que nuestras historias sean universales y puedan conectar con público de América Latina y de otros países”, enfatiza.
La DGCine detalla que en el país se han producido más de 98 películas del género comedia en los últimos 15 años.
Desde una perspectiva actoral, Nashla Bogaert, quien protagoniza “Medias Hermanas”, declara a este medio que la química entre los actores es fundamental para que la comedia funcione.
“La química no se puede forzar ni ensayar al milímetro, simplemente sucede y permea la escena cuando nos escuchamos de verdad, nos damos espacio y confiamos mutuamente”, asegura al tiempo de considerar que este género necesita un ritmo calculado en las escenas para que funcione.
Al preguntársele sobre la “línea fina” entre ser divertido y exagerar, Bogaert indica que “su termómetro siempre será la verdad del personaje”, pero la dirección es clave en este proceso. Para ella, el diálogo constante con el director es fundamental para lograr la esencia del personaje, en este caso de Victoria, a quien encarna en el largometraje.
Ella está consciente de que la comedia física exige lo que define como una precisión brutal del cuerpo y el tiempo, mientras que la del diálogo es más quirúrgica, porque depende del oído, la intención y la pausa exacta en el momento justo.
Medias Hermanas
La intérprete de Vicky detalla que el humor de Medias Hermanas viene de un choque de heridas y no de un chiste fácil. “Es una comedia que se ríe de lo incómodo, de lo que duele”, subraya. Agrega, también: “Victoria no es graciosa porque quiere serlo, es graciosa porque no sabe manejar lo que siente”.
Asimismo, Ramcelis de Jesús, quien coprotagoniza el largometraje, cuenta que el trabajo de mesa fue fundamental para trabajar la química entre ella y Bogaert en pantalla. “Desde que empezamos a enriquecer los personajes en los ensayos nos fuimos dando cuenta de que tenemos muchas cosas en común y eso hizo que todo fluyera muchísimo más fácil”, sostiene.
El personaje de Yoli experimenta un arco emocional central del rechazo a la aceptación, al pasar de una vida aislada de su media hermana a forjar un vínculo con ella tras una adversa coincidencia.
De Jesús señala una fuerte conexión personal con el personaje, afirmando que “impregnarle un poco de mi esencia, mi estilo y jerga” ayudó a que se sintiera cercana al público. Yoli es un personaje alegre y chispeante, pero la actriz destaca el desafío de manejar sus extremos emocionales. “Hay momentos donde Yoli se pone seria, fuerte, firme”, explica.













