La tecnología se ha convertido en una aliada para desarrollar tareas cotidianas, que van desde agendar una cita hasta enviar remesas a través de WhatsApp. Sin embargo, para ello ha sido clave que los emprendedores creen soluciones a problemas colectivos a partir de las múltiples herramientas que brinda la industria tecnológica.
Un ejemplo de ello es el de Manuel Godoy y Bernardo García, fundadores de Félix Pago, una fintech que facilita el envío de remesas desde Estados Unidos a través de WhatsApp, en un contexto en el que estos flujos de dinero continúan consolidándose como un pilar económico y social esencial para las familias.
Esta iniciativa nació para resolver problemas históricos del sistema tradicional de remesas: largas filas en los puntos de envío y retiro, comisiones elevadas y tiempos de espera que pueden extenderse a varios días para la recepción del dinero. Frente a este modelo “arcaico y costoso”, la compañía propone una experiencia más simple: enviar dinero directamente desde WhatsApp, sin necesidad de descargar aplicaciones adicionales.
Para García, el punto de partida de cualquier emprendimiento no debe ser el deseo de “emprender por emprender”, sino la decisión de resolver un problema que realmente apasione al fundador. “Encuentre un problema que lo apasione y del que esté enamorado, porque, para mí, problema es sinónimo de oportunidad”, afirmó en una entrevista con elDinero.
El empresario advirtió que, aunque muchas personas perciben lo digital como algo sencillo, cualquier solución con potencial de negocio encierra un nivel importante de complejidad. Por eso, consideró clave que los emprendedores desarrollen una conexión con el problema que quieren resolver, ya que esto les permitirá perseverar cuando aparezcan las dificultades.
Sin embargo, también subrayó que el entusiasmo no debe traducirse en una obsesión por construir, desde el inicio, una solución perfecta. A su juicio, uno de los errores más frecuentes de los emprendedores es invertir demasiado tiempo en diseñar un producto “perfecto” antes de comprobar si realmente responde a una necesidad concreta del mercado.
“No hay que enredarse mucho con la idea de que tengo que construir la solución óptima para luego probarla. Al contrario, hay que pensar cuál es la forma más fácil de validar si mi idea tiene sentido y, después, construir sobre esa base”, explicó.
Aunque en la actualidad Félix Pago tiene un modelo de negocio definido, García destaca que, en sus inicios, la empresa tenía la idea de que las personas pudieran comprar productos y enviarlos a sus familiares. Sin embargo, la respuesta de los consumidores les hizo entender que solo querían enviar dinero.
Para el cofundador, esa experiencia representó un “golpe de humildad” que cambió la forma en que estaban construyendo la empresa. Según dijo, un buen producto no nace de imponer cómo el emprendedor cree que la gente debería actuar, sino de escuchar al usuario y combinar esa información con una visión propia de solución.
“Aprendimos que no somos tan inteligentes ni tenemos todas las respuestas. Un buen producto no consiste en cómo yo pienso que la gente debería hacer las cosas, sino en escucharla y combinar mis ideas con lo que quiere”, sostuvo García, explicar que esa fue una de las primeras lecciones que aprendió junto a su socio en Félix Pago
Desde su perspectiva, esa capacidad de escuchar e interpretar correctamente las necesidades del cliente se ha convertido en uno de los principales valores de Félix Pago, pero, aclaró, que, por sí sola, la obsesión por el usuario no basta para construir una empresa exitosa, ya que a esto debe sumarse una ejecución disciplinada y con sentido de urgencia.
“Todos tenemos ideas. La diferencia es que unos las construyen y otros no”, expresó García, al destacar que el avance empresarial depende de traducir la visión en acciones concretas y prioritarias cada día.
Inteligencia artificial
Al analizar el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el emprendimiento y en la competitividad empresarial, el empresario mexicano radicado en Estados Unidos precisó que esta tecnología sí está democratizando el acceso a la construcción de productos y servicios, al reducir barreras técnicas y ampliar las capacidades de personas que antes no tenían los recursos para desarrollar soluciones tecnológicas.
“La inteligencia artificial sí democratiza el acceso, porque ahora no importa en qué rincón del mundo estés ni a qué universidad hayas asistido; las herramientas son las mismas para cualquiera, esté donde esté”, afirmó.
No obstante, reconoció que la IA también trae riesgos, ya que puede ser utilizada con malas intenciones para suplantar identidades, falsificar plataformas o robar información. Esto obliga a las empresas a elevar sus estándares de seguridad y su capacidad de respuesta.
Pese a ello, García considera que el resultado será positivo, ya que la mayor competencia beneficiará directamente al consumidor. “Esto va a elevar la competencia, y quien no estaba dando un servicio óptimo se va a tener que poner las pilas”, señaló.
En lugar de ver la inteligencia artificial como una amenaza para el empleo, García la concibe como una herramienta de apalancamiento de la productividad. “No lo veo como algo que va a reemplazar a los humanos. Creo que va a incrementar nuestra productividad entre 10 y 20 veces”, puntualizó.
Además de innovación y tecnología, García puso énfasis en la cultura corporativa como uno de los factores determinantes para escalar una empresa. Félix Pago, que comenzó con sus dos fundadores y hoy ronda los 350 colaboradores, ha buscado preservar sus principios desde sus primeras etapas de crecimiento.
Para el ejecutivo, la cultura no se impone con discursos, sino con coherencia y ejemplo desde el liderazgo. Explicó que, cuando la empresa comenzó a crecer, él y su socio identificaron los valores que ambos compartían y que habían sido la base de su relación de trabajo: ética, ambición de construir en grande, obsesión por el cliente e impacto. “Todo se traduce en cultura y en liderar con el ejemplo”.
Félix Pago
Impulsada por la experiencia de sus fundadores como migrantes en Estados Unidos, Félix Pago busca consolidarse en República Dominicana con una propuesta de remesas que combina atención en español vía WhatsApp, transferencias a cuentas bancarias, pagos en efectivo y comisiones desde US$2.99.
El origen de la fintech está estrechamente ligado a las barreras que enfrentan millones de latinos al llegar a Estados Unidos sin un número de identificación, historial crediticio o acceso inmediato al sistema financiero.
Uno de los diferenciales de Félix Pago es que opera a través de WhatsApp, en lugar de exigir al usuario descargar una aplicación. Para García, esta decisión responde a los hábitos de comunicación de la comunidad latina.
“Al enfocarnos 100% en el público latino, dijimos: ¿cómo nos comunicamos con nuestras familias? Todo es por WhatsApp. Si quieres decir algo, mandar una foto o enviar un recibo, todo es por WhatsApp”, dijo, al indicar que, además de facilitar el uso para personas con distintos niveles de alfabetización digital, el canal permite resolver incidencias de manera más cercana y rápida.












