Si hay un sector productivo capaz de acelerar el desarrollo de República Dominicana es el agropecuario. Este planteamiento pertenece al presidente de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro), Wilfredo Cabrera.
Fue en el Cuarto Congreso Nacional de Productores Agropecuarios, titulado “Presente y futuro de la innovación agropecuaria de República Dominicana, celebrado en Punta Cana, provincia La Altagracia, donde Cabrera indicó que, aunque el agro dominicano ha demostrado resiliencia y ha garantizado la seguridad alimentaria, se enfrenta a desafíos como el cambio climático, la competencia intensa en mercados internacionales, los estándares sanitarios y de calidad, así como el aumento en los costos de los insumos para producir.
“La historia económica de las naciones demuestra que los países que logran dar el salto al desarrollo no son necesariamente los que tienen más recursos naturales, sino los que saben transformarlos mediante conocimiento, tecnología e innovación”, sostuvo.
Aseguró que el sector agropecuario se encuentra en un punto de inflexión donde la rapidez y la unidad serán claves para el éxito. Según él, el reto actual no es decidir si innovar, sino determinar qué tan pronto se asumirá ese compromiso de forma colectiva.
Modernización
Pese a los retos, Cabrera vio positiva la incorporación de tecnología y maquinaria moderna, pero, además, producir más y mejor de manera sostenible. Asimismo, resaltó la importancia de planificar el campo, utilizando datos, conocimiento y eficiencia.
El titular de Confenagro destacó la necesidad de implementar agricultura de precisión, biotecnología, digitalización y el uso de inteligencia artificial para mejorar la trazabilidad y conquistar mercados exigentes.
“República Dominicana tiene condiciones extraordinarias, buena ubicación estratégica, un clima privilegiado, productores con experiencia y un mercado interno fuerte con creciente capacidad exportadora, sin embargo, el verdadero motor que hará funcionar el campo es la innovación acompañada de colaboración”, aseguró.
Capacitación
En ese sentido, subrayó la relevancia de mayor inversión en investigación y desarrollo aplicada a las necesidades generales del campo, financiamiento que acompañe la innovación y que facilite la modernización tecnológica de los productores criollos.
Asimismo, consideró que debe haber programas permanentes de capacitación y transformación de conocimiento donde los jóvenes y organizaciones regionales sean multiplicadores de ese cambio.
Para él, cada peso invertido en innovación agropecuaria no es un gasto, sino una inversión en seguridad alimentaria, en empleo rural, en estabilidad social y en crecimiento económico.













