El pasado lunes, el Gobierno, a través del ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo -Yayo- Sanz Lovatón, dejó al pueblo sorprendido cuando, al referirse al buen manejo local de los efectos de la crisis de Medio Oriente, dijo: “no hay un solo producto de la canasta básica que haya subido de precio”. ¡Qué bárbaro! No esperábamos eso.
Más adelante dijo, y eso sí es verdad, que no ha habido señal de problemas en el abastencimiento de bienes al país.
Esa se la compro, la de que no tenemos escasez de productos; pero la de los precios. Caramba. Viniendo de un político y tomándolo como una declaración política, puede ser aceptable, pero cuando ese político ostenta un puesto que se supone más técnico en el Estado, pues debe tener cuidado.
Los precios de la canasta básica, tanto alimenticios como no alimenticios, sí hay aumentado. Pero, todo indica que Yayo no es quien hace la compra del hogar. Que le pregunte a la doméstica.











