La decisión del presidente Luis Abinader, de ampararse en la necesidad de la licencia social, que refiere la Ley de Medio Ambiente, para ordenar que se detenga toda intención de actividad minera en San Juan, fue la correcta.
No indica que ese fuera su deseo o que esa sea la intención real del Estado, pues es sabido que explotar un yacimiento de oro, con alto potencial, se traduce en ingresos y en progreso.
Sin embargo, eso debe ser respaldado por el pueblo. De no ser así, se torna irrealizable. Pero más allá del argumento legal, el Presidente también fue políticamente audaz, porque esa resistencia en San Juan estaba comenzando a ser aprovechada por la oposición política y a verse como algo que el Gobierno quería imponer, aunque no fuera del todo así.
Para evitar que ese caso se convirtiera en un revés sobre su popularidad, más ahora que la crisis de Medio Oriente está presionando los precios, el mandatario prefirió apagar ese fuego con tiempo. Buena jugada.











