En términos macro, el Banco Central dominicano ha informado que la inflación aún está controlada. Pero señores del Gobierno, es hora de bajar de la nube y aterrizar en el súper. Para la gente de a pie, la verdadera intención de sacrificio no está en la teoría mediática, sino en los pasillos de los granos, víveres, carnes y cereales.
Deben entender que el hambre no sabe de estadísticas y que la inflación es el impuesto más cruel.
Hablando en buen dominicano, no se puede “jugar con fuego” cuando de la canasta se trata. El descontento social es como esos basureros municipales que parecen tranquilos por fuera, pero por dentro llevan meses ardiendo en silencio.
Si siguen ignorando el humo, saldrán las llamas del incendio.
¡Ojo! Dice el dicho popular que el estómago vacío tiene muy poco sentido del humor, y la paciencia, al igual que el sueldo, puede acabarse.










