La experta en gestión integral de riesgos, Cibeles Jiménez, advirtió que el mantenimiento del fraude externo como principal evento de riesgo operacional en el sistema financiero dominicano evidencia la necesidad urgente de que las entidades evolucionen hacia modelos preventivos y analíticos de gestión antifraude, ante un entorno cada vez más expuesto a la ingeniería social, la suplantación de identidad y las vulnerabilidades en los procesos de autenticación digital.
Sostiene que, aunque el sistema financiero de la República Dominicana mantiene niveles adecuados de estabilidad, resiliencia, solvencia y liquidez para absorber posibles pérdidas y responder a cambios en las condiciones del mercado, las pérdidas millonarias por fraude y fallas operativas continúan siendo significativas.
De acuerdo con el informe sobre riesgo operacional de la Superintendencia de Bancos (SB), al cierre de diciembre de 2025 el sector registró pérdidas brutas ascendentes a RD$2,498 millones, lo que representa una reducción de 7.7%, equivalente a RD$210 millones menos en comparación con los RD$2,708 millones reportados en 2024.
Sin embargo, las pérdidas netas alcanzaron RD$1,924 millones en 2025, reflejando un incremento interanual de 14.5%, mientras que las pérdidas brutas representaron el 0.93% del margen financiero bruto. Asimismo, las recuperaciones de pérdidas descendieron al 23% de las pérdidas brutas, retornando a niveles históricos previos a 2024 tras los porcentajes más altos observados en años anteriores.
El informe también establece que el fraude externo continúa siendo el principal tipo de evento de riesgo operacional, concentrando cerca del 65% de las pérdidas netas. Las cuentas de ahorro y corrientes siguen siendo los productos más afectados, especialmente en el entorno digital, mientras que las sucursales y ventanillas se mantienen como el principal canal presencial de ocurrencia.
Ante este panorama, Jiménez sostuvo que estos resultados deben interpretarse más allá de simples estadísticas financieras. “Desde el pensamiento prospectivo de la gestión de riesgos que promovemos, debemos verlo como una señal clara de la exposición de los productos al fraude digital, a la ingeniería social, a la suplantación de identidad y a las oportunidades que aún presentan los procesos de autenticación”, expresó la experta en entrevista a elDinero.
La especialista indicó que las cuentas de ahorro representan la principal vinculación operativa entre los clientes y las entidades financieras, por lo que el impacto de estos eventos no solo es económico, sino que también puede escalar hacia riesgos legales, reputacionales y tecnológicos.
En ese sentido, recomendó migrar de un enfoque reactivo centrado en reclamaciones hacia un modelo preventivo y analítico de gestión antifraude, alineado con los principios de resiliencia operativa promovidos por Basilea.
Entre las medidas sugeridas citó el fortalecimiento de la autenticación, el uso de analítica conductual, la implementación de alertas tempranas, indicadores KRI y KCI específicos para fraude externo, pruebas periódicas de efectividad de controles, programas de educación continua para clientes y análisis de causa raíz de los eventos materializados. “La prioridad no debe ser solo recuperar pérdidas, sino reducir la oportunidad del fraude antes de que ocurra”, enfatizó.
Jiménez afirmó además que cuando un fraude logra impactar la cuenta de un cliente, también impacta directamente a la entidad financiera, convirtiéndose en una prueba de la efectividad de sus controles y de su capacidad de respuesta operativa.
Reglamento sobre Riesgo Operacional
En medio de este escenario, la entrada en vigor del nuevo Reglamento sobre Riesgo Operacional, aprobado en 2025 y publicado en abril de 2026, busca fortalecer la gestión integral de riesgos en las entidades de intermediación financiera, alineándolas con estándares internacionales. Cita que la normativa impulsa mejoras en la gobernanza institucional, define roles y responsabilidades especializadas, y promueve una mayor cultura de capacitación continua en materia de riesgos.
Asimismo, subraya que el reglamento refuerza los procesos de monitoreo, control y reporte de eventos de pérdidas, establece mecanismos de notificación oportuna al regulador y fomenta la resiliencia operativa para garantizar la continuidad de operaciones críticas ante interrupciones. Además, impulsa un enfoque preventivo, transversal y proporcional en la gestión de riesgos, promoviendo mayor control, trazabilidad y responsabilidad institucional dentro del sistema financiero.













