La formación decapital humano en tecnologías emergentes debe ir acompañada de oportunidades de empleo, financiamiento y desarrollo profesional para evitar que el talento se estanque o abandone la región. Así lo planteó María Fernanda Hernández, gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung Electronics para Centroamérica y Caribe.
En el Encuentro de Intercambio y Aprendizaje entre Pares, realizado en el Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular (Inesdyc), Hernández señaló que los programas de capacitación tecnológica representan una primera etapa dentro de un proceso más amplio de inserción laboral y crecimiento profesional.
Explicó que iniciativas como Samsung Innovation Campus buscan desarrollar habilidades digitales, pensamiento crítico y capacidades técnicas en áreas como programación y “machine learning”. Sin embargo, reconoció que la formación por sí sola no garantiza que los participantes conviertan sus proyectos en emprendimientos o soluciones escalables.
“Llegamos a esa semilla de capacitar en una formación robusta”, indicó Hernández, al explicar que posteriormente interviene una red de aliados que puede facilitar nuevas oportunidades para los participantes.
Según explicó, organismos multilaterales y entidades de financiamiento pueden desempeñar un papel clave en la continuidad de los proyectos desarrollados por los jóvenes. Citó la colaboración con la Unesco, que puede conectar iniciativas estudiantiles con instituciones de apoyo financiero y programas de formación complementaria.
La ejecutiva sostuvo que la continuidad de los proyectos tecnológicos no depende de un único actor. A su juicio, la articulación entre organismos internacionales, entidades gubernamentales, empresas y organizaciones vinculadas al empleo es la que puede contribuir a que las ideas evolucionen más allá de una certificación académica.
Migración
Respecto a la creciente migración de talento hacia mercados internacionales, Hernández consideró que la expansión del trabajo remoto ha transformado la manera en que los profesionales desarrollan sus carreras.
“Estos chicos tienen la capacidad no solamente ya de tener trabajos tradicionales, sino que realmente pueden generar sus propios desarrollos”, afirmó.
Añadió que el reto principal es garantizar que los jóvenes accedan a formación en tecnologías de alta demanda y cuenten con oportunidades de empleo vinculadas a las necesidades locales. Como ejemplo, indicó que alrededor del 30% de los egresados del programa en República Dominicana trabaja actualmente para empresas del país.
Para Hernández, la internacionalización del trabajo no necesariamente implica una pérdida de talento para las economías locales, ya que las nuevas modalidades laborales permiten que los profesionales colaboren con empresas extranjeras sin abandonar sus lugares de residencia.
“Creo que no necesariamente se tienen que mover de su país, sino que esto les brinda herramientas para trabajar donde quieran”, expresó.













