La inteligencia artificial (IA) debe contribuir a elevar la productividad y la eficiencia de las empresas sin traducirse en una pérdida de empleos. Así lo afirmó Matías Ponce, coordinador del área de Comunicación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en Montevideo.
En una entrevista con elDinero en el Encuentro de Intercambio y Aprendizaje entre Pares, celebrado en el Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular (Inesdyc), Ponce sostuvo que el debate sobre el impacto de la IA en el mercado laboral debe enfocarse en la adaptación de los trabajadores a las nuevas tecnologías.
“Más que desplazamiento, a nosotros nos gusta hablar de adaptación”, expresó.
El representante de la Unesco señaló que la capacitación de trabajadores forma parte de la agenda ética de la inteligencia artificial impulsada por el organismo. A su juicio, el objetivo es que las personas puedan incorporar estas herramientas a sus actividades y beneficiarse de los aumentos de productividad que generan.
“Poner una inteligencia artificial que tenga en el centro a las personas, no quitándoles puestos de trabajo”, afirmó.
Reconversión laboral
Ponce indicó que la reconversión laboral será uno de los principales desafíos para los países de América Latina y el Caribe a medida que avance la adopción de sistemas de inteligencia artificial en distintos sectores económicos.
Según explicó, la Unesco promueve espacios de trabajo entre empresas y trabajadores para identificar las áreas donde se requieren nuevas capacidades y competencias. Entre estas iniciativas mencionó los Consejos Empresariales por la Ética de la Inteligencia Artificial, que buscan analizar las necesidades de formación en cada país.
El funcionario consideró que el reto no se limita a las empresas tecnológicas. Explicó que organizaciones de diversos sectores ya están incorporando herramientas de inteligencia artificial en sus procesos, lo que obliga a fortalecer las habilidades de sus colaboradores.
Ponce agregó que la adopción de estas herramientas debe generar beneficios tanto para las empresas como para la sociedad. “Podemos hacer un uso intensivo de esta herramienta de manera ética, sin afectar la vida de las personas, sino que, por el contrario, mejorando sus vidas, mejorando la eficiencia de su trabajo, mejorando la productividad”, señaló.













