[dropcap]S[/dropcap]egún algunos escritos, la celebración del día de San Valentín se remonta al Siglo III en el antiguo Imperio Romano, y tiene un singular origen en la actitud de un sacerdote del mismo nombre, quien se enfrentó al emperador Claudio cuando este último prohibió el matrimonio de los jóvenes por entender que serían más productivos en el ejército siendo solteros que con ataduras familiares. De esta manera, el sacerdote se revela, crea un mecanismo de evadir lo establecido por el imperio y promover el amor entre los jóvenes, lo que lo lleva a prisión donde es ejecutado un 14 de febrero.
De ahí a esta parte, la interpretación de la celebración del día de San Valentín ha tenido diferentes matices y ha devenido, en la mayoría de los casos, en pura comercialización e intercambio de bienes materiales, sin que medie necesariamente en esta permuta aquel amor originario bajo el cual se sustentaba. Así, se pueden encontrar regalos para salir del paso, otros para complacer, algunos para demostrar verdadero fervor de unión y otros hasta para joder un poco.
Realizando un paralelismo de esta celebración con la situación económica y social por la que atraviesan muchos países, se podrían identificar regalos tipo San Valentín que se otorgan hasta sin esperarlo ni desearlo.
Por ejemplo, Donald Trump ha insistió en regalarle un muro a México, incluyendo la factura para que este mismo pague el costo. De su lado, y felizmente, a los haitianos le han regalado un Presidente, el cual esperemos que dure y se fortalezca para el bien de los dominicanos.
Pero un regalo particular que, en esta ocasión, ha sido el mismo para varios países, ha venido en caja Odebrecht, con sobornos y chantaje incluidos, el cual fue rechazado por algunas de estas naciones, que lo devuelven y procuran compensación económica por tanto agravio. Se reclama que el amor mostrado por Odebrecht en principio, no era realmente sincero, y los emisarios que los llevan fueron considerados personas non gratas.
En el país, este regalo lo recibió el Procurador General, quien se niega a abrirlo totalmente, pues esto implicaría develar amores secretos impensables, vínculos de cariño público-privado, relaciones amorosas entre partidos contrarios.
Esto, sin embargo, ha provocado que al gobierno dominicano le quieran regalar un color verde vestido de queja y pueblo, con un mensaje que reza #FinDeLaImpunidad. Al Gobierno no les gusta mucho la idea y quiere devolver el regalo sin abrirlo, pero parece que se lo seguirán enviando hasta que lo abra.











