La economía de República Dominicana ha sido presentada como una de las más dinámicas de América Latina, con la recurrida referencia de que viene creciendo en un promedio de 5% anual durante las últimas décadas.
Y es relativamente cierto, pues si se observa el comportamiento del producto interno bruto (PIB) dominicano desde 1992 al 2024, el resultado es un crecimiento anual promedio de 5.1%.
Sin embargo, cuando se analizan las estadísticas del Banco Central dominicano sobre ese aspecto, se observa que, por ejemplo, en la última década, desde 2016 al 2025, el crecimiento promedio anual es de 4.1%.
Incluso, cuando se observan los indicadores de los últimos siete años (2019-2025) el resultado es un crecimiento promedio anual de 3.6%.
Esto indica que, si bien en el largo plazo, la economía dominicana marca un buen puntaje de crecimiento, tomando en cuenta los últimos 34 años, el mediano plazo reciente marca una tendencia de ralentización, que va rompiendo con ese indicador de 5% anual.
El año pasado, incluso, fue de los más notables, con una desaceleración de la economía que marcó un crecimiento de apenas 2.1%, menos de la mitad del 5% registrado en 2024. Pero el 2023 también fue de ralentización, con un crecimiento de apenas 2.2%.
Aunque la caída de -7.6% en 2020, a causa de la parálisis económica que provocó la pandemia del covid-19, puede presentarse como excusa que justifique esa desaceleración, el rebote de 14% registrado en 2021, hasta cierto punto desmonta ese argumento, aunque no hay dudas de que el efecto de ese virus fue demoledor para la economía.
En todo caso, el comportamiento de la economía de los años recientes pone al Gobierno en la posición de observar los aspectos que sostienen el crecimiento, a los fines de determinar su es necesario revisar algunos modelos de desarrollo para una transformación que garantice la continuidad de un crecimiento sostenible.
De acuerdo con los cálculos del Banco Central, el “crecimiento potencial” de la economía dominicana es de 5% anual. Entonces, para generar más riqueza de la que necesita la economía en su condición actual, es decir, para desarrollarse más, el crecimiento debería estar un par de puntos por encima de su potencial y no por debajo, como viene ocurriendo en la última década.













